Se define este viernes el futuro de 50 trabajadores de Granja Tres Arroyos: La empresa había ofrecido pagar una parte con pollos

La conciliación obligatoria que mantiene suspendidos los despidos en Granja Tres Arroyos vence este viernes 25 para los trabajadores representados por el STIA, aunque podría extenderse hasta el 2 de octubre. La empresa, que atraviesa un concurso preventivo con deudas por más de $536.000 millones, ofreció pagar parte de los salarios adeudados con pollos debido a su falta de liquidez.

Esta semana será clave para definir el futuro de medio centenar de trabajadores de la planta de Granja Tres Arroyos en Pilar. Los operarios fueron despedidos a comienzos de septiembre y luego reincorporados a instancias del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, que dictó la conciliación obligatoria. Esa instancia vence el viernes 25, al menos en el tramo que involucra a los representados por el Sindicato de la Alimentación (STIA), que son la totalidad de los 300 pilarenses, aunque podría extenderse hasta el 2 de octubre.

El conflicto se enmarca en una crisis que atraviesa a todo el grupo avícola. A comienzos de septiembre, la empresa envió alrededor de 1.200 telegramas de despido: unos 700 en Capitán Sarmiento, 450 en Esteban Echeverría y 50 en Pilar. La firma reconoció ante la Justicia que en los últimos meses acumuló más de 1.700 desvinculaciones, mientras algunas plantas sufrieron suspensiones y parates de actividad.

En paralelo, rige una segunda conciliación obligatoria dictada el 10 de septiembre a pedido de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), que representa al personal de las granjas de cría del grupo, con vencimiento el 1° de octubre y una eventual prórroga que la llevaría hasta el 9 de octubre. Mientras ambas medidas sigan vigentes, la empresa está obligada a mantener a los trabajadores en sus puestos, retrotraer las cesantías y seguir negociando.

En las últimas audiencias entre sindicatos y empresa se acordaron paliativos parciales, como la entrega de cajones de pollo y pagos a cuenta para los trabajadores afectados, aunque sin resolver de fondo la continuidad de los puestos. La propuesta de pagar parte de los salarios adeudados con pollos, el principal producto de la planta de La Lonja, fue confirmada por varios medios y expone la gravedad de la falta de liquidez de la compañía.

El cuadro financiero que la propia empresa reconoció ante la Justicia es crítico: al 31 de diciembre de 2025 acumulaba una deuda de $536.000 millones, sin contar el pasivo generado durante 2026. De ese total, unos $199.000 millones corresponden a deudas financieras, $161.000 millones a proveedores, $52.000 millones a impuestos y $78.000 millones a compromisos laborales y fiscales. A eso se suman más de $126.000 millones en cheques de pago diferido rechazados.