Más del 80% de los asalariados come menos o peor durante su jornada laboral por falta de dinero

Un informe de la UCA advierte que la pérdida del poder adquisitivo impacta directamente en la alimentación de los trabajadores argentinos. El estudio señala que saltear comidas o optar por alimentos de menor calidad ya es una práctica extendida entre trabajadores que por falta de dinero comen menos o peor y que esta situación podría afectar la salud, el rendimiento laboral y la productividad.

Más del 83% de los trabajadores asalariados en Argentina experimenta algún tipo de privación alimentaria durante su jornada laboral debido a limitaciones económicas, de acuerdo con un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) elaborado junto a la empresa Edenred. El estudio advierte que esta situación no solo afecta el bienestar cotidiano de los empleados, sino también su salud a largo plazo y su nivel de productividad.

El relevamiento revela un escenario preocupante: apenas el 16,5% de los asalariados logra mantener una alimentación adecuada durante su horario de trabajo, mientras que el 83,5% restante ve deteriorada la calidad o la cantidad de su consumo. Dentro de este grupo, un 27,3% resigna alguno de estos aspectos y un 56,2% enfrenta simultáneamente ambas carencias, lo que configura un cuadro de inseguridad alimentaria extendido en el mercado laboral.

El informe también muestra fuertes desigualdades entre distintos grupos sociales. Las mujeres (60,1%), los jóvenes de entre 18 y 29 años (66,8%) y los trabajadores de las regiones del NOA y NEA presentan los mayores niveles de privación. Asimismo, la problemática impacta con mayor intensidad en empleados con menor nivel educativo y en trabajadores no calificados, mientras que los profesionales y cargos jerárquicos logran sortear mejor estas dificultades.

Desde el punto de vista del sector de empleo, el trabajo en el ámbito público aparece como uno de los más afectados: el 70% de los empleados estatales sufre simultáneamente la reducción en la cantidad y calidad de alimentos, frente al 50,3% registrado en el sector privado. La brecha también se observa según los ingresos: entre quienes ganan hasta $800.000 mensuales, el 68,8% enfrenta ambas privaciones, porcentaje que desciende al 31,6% en los salarios superiores a los $2.000.000.

El estudio señala además que el teletrabajo aparece como un factor que puede amortiguar parcialmente el problema, ya que solo el 16,1% de quienes trabajan de forma remota enfrenta privaciones alimentarias severas. Sin embargo, los investigadores advierten que esta modalidad no puede considerarse una solución general, dado que gran parte de las actividades laborales no pueden trasladarse a esquemas virtuales.

Como posible respuesta a esta problemática, el informe destaca el impacto positivo de políticas empresariales como la provisión de viandas, comedores laborales o aportes económicos específicos para alimentación. En este sentido, el 69% de los trabajadores consideró que recibir una contribución diaria cercana a los $10.000 sería de gran utilidad para mejorar su alimentación, mientras que la mitad de los encuestados afirmó que destinaría ese dinero a comprar alimentos de mejor calidad para consumir en sus hogares.

Los especialistas advirtieron que la inseguridad alimentaria ya no puede considerarse un fenómeno marginal, sino una consecuencia directa del deterioro del salario real. Además, remarcaron que mejorar las condiciones alimentarias en el entorno laboral podría tener efectos positivos tanto en la salud como en la productividad, reduciendo el ausentismo y los accidentes de trabajo. El informe completo, titulado La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina, será presentado públicamente este martes a través del canal oficial de YouTube de la UCA.