martes, octubre 26

Mara Ruiz Malec: “Hay muchas alternativas para mejorar la rentabilidad y los salarios. El primer paso es dejar de la discusión fácil por el costo laboral”

Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi En la semana más compleja para el oficialismo, la ministra de Trabajo Bonaerense, Mara Ruiz Malec, habló de todos los temas. Su militancia, la reducción de la jornada laboral, la productividad y las capacidades de la Provincia. Además ratificó que «al final del día hay sólo dos modelos de país» y envió un mensaje al mercado laboral: «Los trabajadores y trabajadoras se tienen que regularizar».

En la tarde soleada de La Plata la ministra de Trabajo Bonaerense Mara Ruiz Malec sólo se demoró algunos minutos respecto a la hora convenida para la entrevista. Espera que sus colaboradores amenizaron con exquisito café. Nobleza obliga, la funcionaria podría haber cancelado la charla, porque venía de poner a disposición del Gobernador, Axel Kicillof, su renuncia. Como el resto del gabinete provincial.

Las huellas, erupciones, heridas y más de la derrota del Frente de Todos el domingo 12 en las PASO siguen sin cicatrizar, incluso cuando se publica este reportaje. Pero Ruiz Malec con suma gentileza se sentó para conversar mirando una camiseta enmarcada de su amado Villa San Carlos, comentó que no está jugando al fútbol por estos días “por un problemita la rodilla”, habló de literatura pasando por Wells, Asimov y otros. Alcanzó a recordar que Malec es el apellido de su abuelo polaco y ni siquiera maquilló su preocupación compresible. Sin lugar a casualidades el escenario político estuvo presente en varias de sus respuestas.

Ejercitando la premisa de “Que la fuerza te acompañe” -en las difíciles- destacó su gusto también por la ciencia ficción y justamente la saga Star Wars, desde donde proviene el latiguillo citado. También gusta de las películas de Estudio Ghibli (Japón) “donde están los malos que no son tan malos, y en realidad son seres extraños”. Esas mixturas forman parte también de su dinámica como economista, su trayectoria en organizaciones sindicales, su modelo de país soñado y más. Buscando relajar tanta tensión más que comprensible, la lectura abrió nuestro registro de grabación:

-Soy muy buena lectora, pero además nadie lee más rápido que yo, creo que podría marcar el récord Guiness (sonrisas). Considero que es mi mayor habilidad en la vida.

-Una herramienta fundamental en su carrera como economista y demás. ¿Y como lectora de información política?

-Hummm, trato de no empaparme demasiado allí. Porque cuando uno está dentro de ámbitos públicos te da cuentas que mucho de lo que se escribe está muy lejos de la realidad. Que en muchos casos quien escribe se aferra a rumores o versiones. Son muy pocos los periodistas a los que les creo lo que escriben sobre algo que desconozco, porque muchas veces cuando escriben de algo que sé, me doy cuenta de esa situación que comentaba… Leo mucho análisis económico porque es mi especialidad y en el tiempo libre me gusta la ficción.

-¿Ciencia ficción también?

Claro, me gusta Wells, Asimov, una serie de valores que tienen que ver con los intereses contrapuestos. También las películas de Estudio Ghibli, japonés. Allí están los malos que no son tan malos, y en realidad son seres extraños. Bueno, ese tipo de cosas me agradan porque habla con otro mundo para un lugar mucho más liviano.

“Hacer política para no transformar la vida de la gente o transformarla sólo en un sentido es algo en lo que no creo. Como tampoco creo en la meritocracia y ni de su aplicación en un país tan desigual”

Mara Ruiz Malec

Hablando de tierra de oro, de Príncipe valiente, de cruzadas, cuando dio El Salto a la función pública: ¿alguien en su familia se estremeció?

-Mirá, cuando era chica soñaba con mi carrera y si bien no pensaba específicamente en la política me entusiasmaba la función pública. Hablo de la buena voluntad para cambiar las cosas desde la profesión que uno elige y ahí mi viejo me decía que era demasiado buena para la política. (risas)

Creo que el movimiento que se generó en este país en 2003 y sobre todo el hecho de poder incorporarme al equipo de Axel (Kicillof) me permitió, aún como una persona muy aficionada, trabajar en equipo para gestionar y generar cambios.

Hoy en mi familia están felices con algunos logros como también diré que trato de mantenerlos a resguardo de todo lo que implica la exposición pública. Hablo de esta arena que es muy ríspida y en algunos casos por demás agresiva.

-Una arena que se fomenta para elevar la agresión. ¿Le duele eso?

-Me desesperanza un poco cuando triunfa el odio y hoy lo veo en los jóvenes que creo que son los que más voluntad y necesidad tienen del amor y de la amistad de la cuestión colectiva. Jóvenes que incluso terminan configurados en un colectivo donde, apuntalados en el individualismo, se organizan para atacarte lo cual es una contradicción en sí misma y que obviamente me preocupa. Como también creo que, en este mismo sentido y remontando un poco, hay una contraposición a esto. En el kirchnerismo decimos que el amor vence al odio, pero no lo sostenemos como un eslogan, es mucho más. Allí están la esperanza, el amor y la solidaridad entendidas no como la beneficiencia, sino para entender al otro como alguien que hoy necesita algo  y mañana te va a dar algo a vos también. Porque todos tenemos algo para aportar y cambiar el escenario de odio con valores, con actitudes y decisiones más amables, también el feminismo…

Mara Ruiz Malec

-La dinámica de la mujer, un fenómeno vigente…

-Es que muchas veces a las mujeres se nos exige “masculinizarnos” para llegar a instancias de poder, ser más agresivas, más toscas, menos amables. Y la verdad es que a lo que apunta el feminismo no es sólo a ocupar espacios de poder sino a hacerlo en otros términos a los que define el patriarcado, nosotras proponemos una sociedad mucho menos agresiva. Me parece que ahí desde el feminismo también tenemos un rol para jugar muy interesante que todavía no lo hemos explotado tanto. Y no lo hicimos aún porque demanda muchísimo esfuerzo el no replicar la violencia que recibimos nosotras

-En este ciclo de entrevistas, la dirigente de la Conadu Histórica Claudia Baigorria -también feminista- y desde la referencia histórica nos decía que Eva Perón tenía ovarios de acero…

-Es que desde su convicción, fortaleza de palabras y más, ella ni siquiera dejó de lado el amor por quien fue su compañero para ser lo que fue. Ni siquiera modificó su forma de vestirse, porque a veces parece que una mujer tiene que disfrazarse para ser quién no es. Evita se impuso tal como era lo cual generó en aquella sociedad, y todavía genera, muchísimos resquemores. Y frente a todo eso Evita planteó y desarrolló una revolución que incluso superó y supera las fronteras de la Argentina. Con sólo mencionar la movilización popular que logró hay certezas.

No por nada Cristina también fue víctima de ataques más fuertes que otros compañeros de la política por su condición de mujer. Fijate que con solo entrar a Twitter ves que por lo general los ataques masivos, de trolls u otros violentos van mucho hacia las compañeras de nuestro sector, que a otros partidos políticos e incluso hacia mujeres que sin estar en política por el sólo hecho de tener una opinión son atacadas masivamente.

-Sin hacer paralelos históricos. ¿Qué lugar ocupa Cristina en su convicción y trabajo político?

-Me gustaron mucho los gobiernos de Cristina y creo que en algún momento se intentó rememorar el kirchnerismo sólo acotado a la parte de Néstor y yo creo que Cristina logró algo muy bueno que fue ampliar e imponer la agenda de derechos en un momento donde se le empezaron a agotar los recursos. Porque en verdad por diversos hechos internacionales, hablamos de factores externos, la economía Argentina durante sus mandatos estuvo más tensionada. Es aquí donde ella activa políticas por la igualdad, con la Asignación Universal por Hijo (AUH), el Progresar y otras políticas que no son asistencialistas. Cristina le encontró la vuelta económica para ayudar a los que más necesitan reconociéndolos como sujeto de derecho y no como sujeto de beneficencia. Eso para mí es espectacular, la AUH debo decir que me voló la cabeza. Fue reconocer algo que tenían algunos de los trabajadores, pero no todos, y que tiene que ver con el derecho a cubrir sus necesidades básicas. Que no depende del transcurso del tiempo que no tiene más contraprestación que los derechos que ya tienen los niños y niñas como cuidado de salud e ir al colegio. También el avance por la identidad de género y más, toda una serie de políticas que para mí son revolucionarias porque lograron trascender la situación económica.

«Cristina logró algo muy bueno que fue ampliar e imponer la agenda de derechos en un momento donde se le empezaron a agotar los recursos»

-En cuanto a la AUH, incluso liberales y neoliberales destacaron su implementación…

-Así es por eso considero que necesitamos recuperar esa dinámica para establecer nuevos derechos. Porque Cristina puso sobre la mesa una concepción del Estado que no se limita a garantizar la propiedad privada, la seguridad y algo más sin meternos en la vida de las personas.

Es un poco lo que se pedía a la salida de la dictadura con el regreso de la democracia, quiero un Estado que no te oprima. Sucede que llegamos a 2003 y eso no alcanzaba. Porque veníamos de años donde libre mercado había sido palabra sagrada y lo que había pasado fue la destrucción de otras necesidades básicas. Entonces fue a partir de 2003 cuando pasamos a que el Estado garantice determinados derechos básicos para tener una calidad de vida aceptable y Cristina logró ese modelo de Estado. Lo hizo sorteando dificultades, enfrentándose a los poderes concentrados y más, pero cuando se logra que una política pública sea reconocida como un derecho después es muy difícil sacarla y por eso considero que algunas de nuestras políticas tenemos que reorientarlas en el mismo sentido que te describo.

Incluso para el capítulo de los derechos laborales que son para todos, pero hoy no todos los poseen de manera efectiva. Hoy la mitad de la población “los ve pasar…” porque no tiene forma de hacerlos efectivos. De ahí que tenemos que retomar esa agenda para consolidar derechos que en mi opinión es lo mejor que tuvo el gobierno de Cristina.

-Se puede considerar que usted o Axel Kicillof podrían haber tenido una senda profesional y política más sencilla en la vereda de la derecha. ¿Lo piensa alguna vez?

-No, es como cuando nos preguntan si nos iríamos a vivir afuera. ¿Nos iría bien? Quizás. Pero mi proyecto de vida es transformar a la Argentina hacia algo mejor para todos y todas. De ahí que me sumo al kirchnerismo y al peronismo porque son las únicas fuerzas que pueden llevarlo adelante. Y eso no quiere decir que no haya dificultades, contradicciones, contratiempos, e idas y vueltas. Es mi objetivo de vida, de allí que no podría estar en ningún otro lado. Porque hacer política para no transformar la vida de la gente o transformarla sólo en un sentido es algo en lo que no creo. Como tampoco creo en la meritocracia y ni de su aplicación en un país tan desigual. Y mucho menos como concepto final. Podemos decir sí que alguien logre el producto por el cual se esfuerza. ¿Ahora quién le pone el precio a ése esfuerzo? ¿Quiénes van a definir que una tarea sea más redituable que otra? Hasta si tuviéramos la misma cantidad de oportunidades ese discurso de la meritocracia no me convence. Porque creo mucho en lo colectivo, conjugando la ambición entre todos y todas por la transformación. Estoy en este lugar y si querés dicho “entre comillas” no estoy en posiciones más de izquierda al considerar que en una sociedad tan heterogénea es fundamental lograr consensos para alcanzar esas transformaciones. Resulta más cómodo proponer cambios pero que no van a alcanzar la efectividad deseada.

-¿Es decir adhiere a la “Cláusula Leonardo Favio” en cuanto a ser peronista para abrazar a una felicidad colectiva?

-(risas) Puedo decirte que sí.

-¿Su momento de relax dentro de esta montaña rusa que le toca vivir en lo cotidiano?

-Ups, la verdad que fue y es muy difícil en la pandemia en un momento me di cuenta que no tenía momentos de relax. Hablo de salir a tomar algo con mi marido verme con mis amigos y amigas, que son los momentos más distendidos. Incluso porque en pandemia al menos pude salir a la calle para estar en mi trabajo que es lo que requiere mi función y también me di cuenta que no alcanzaba con eso. En una situación de normalidad el relax está en las actividades al aire libre con mis afectos, hasta para tomar un cafecito.

-¿Por la calidad de vida se manifestó a favor de los proyectos para reducir la jornada laboral?

-Acá aparece otra vez la discusión por más derechos pero también te voy a ofrecer otra línea. Sobre todo por la tónica definida a partir de 2011 y que se interrumpió el 2015, también hay que resolver la cuestión material. Tenemos que sentarnos a discutir los trabajadores/trabajadoras,  empresarios y el Estado es cómo hacemos para producir más, para distribuir mejor esa producción y para tener una mejor calidad de vida.

La reducción de la jornada laboral puede ser una de esas herramientas. Puede distribuir mejor el trabajo incluso aunque no incremente los puestos laborales. Ahora tenemos que hablar sobre la productividad, una  palabra que no podemos permitir que la derecha nos robe, Juan Perón es quien impulsó el Consejo de la Productividad. Caso contrario vamos a chocar en forma permanente con las restricciones externas, los grupos concentrados y más. Me parece que la reducción de la jornada laboral sirve y mucho primero para que los trabajadores y trabajadoras definamos que no tenemos por qué conformarnos con lo que ya tenemos. Que podemos empezar a pensar en un mejor estilo de vida y aprovechar la tecnología para eso y no para que nos exploten más. Asimismo creo que también debe insertarse en la discusión cómo hacemos para producir mejor en la Argentina. Los trabajadores y trabajadoras están dispuestos a eso, pero nos tenemos que sentar de verdad y dejar de lado las propuestas que sólo encuentran soluciones explotando más a la gente.

Lo que propusieron el Pro y Cambiemos era estar peor para luego estar mejor, sin que nunca llegara ese día… Ojalá los empresarios dejen de lado ese tipo de propuestas que generan incertidumbre y dolor al trabajador y empecemos a considerar en las que mejoran la vida de los tragadores y ayuden a las empresas porque estoy convencida de que las hay.

Hoy estamos lejos de las fronteras tecnológicas, nuestras pymes no gestionan informáticamente sus procesos, no tienen industria 4.0, a nuestros trabajadores les falta muchísimo en materia de capacitación. Hay muchas alternativas para mejorar la rentabilidad y los salarios. El primer paso es dejar de la discusión fácil por el costo laboral.

«La mejoría en la Argentina no llegará por la reducción de derechos, sino por mayor inversión con más derechos»

-El último informe de la consultora ManpowerGroup Argentina, además de la percepción de empleo para el último trimestre, reveló la poca predisposición empresaria para invertir en capacitación. Salvo a jóvenes o personal calificado. ¿Hay una batalla cultural allí para dar?

-Totalmente. Y tiene foco en cuanto a que la productividad no depende solo del trabajador. ¿Queremos mejorarla? Bueno depende de inversión, capacitación y proceso productivo. ¿Los y las trabajadores y trabajadoras pueden colaborar? Si, claro porque de la continuidad de una empresa depende también su propia existencia. Y sucede que en verdad los que más capacitan hoy son los propios sindicatos. En la Provincia tenemos más de 200 conveniados, los gremios invierten mucho para que jóvenes y adultos puedan ejercitarse y practicar en tareas específicas. No deberían por qué hacerlo, incluso el interesado en capacitar debe ser el empresario y el Estado hasta ofrece los docentes para capacitación, las universidades públicas nacionales están trabajando en tecnicaturas sobre posibles políticas productivas. Tenemos mesas específicas en la Provincia sobre formación profesional y algunos empresarios ni siquiera quieren responder los cuestionarios sobre qué es lo que necesitan para capacitar. Insisto, debemos asumir que la mejoría en la Argentina no llegará por la reducción de derechos, sino por mayor inversión con más derechos.

-¿Axel Kicillof?

-Es la figura política que inspira a este gabinete bonaerense. Es un militante político con capacidad de gestión y honestidad, y esa es una combinación muy buena. El tiene mucha capacidad técnica porque es muy inteligente con capacidad de ejecutar. Cuenta con la empatía necesaria para estar en un lugar de poder y además es un muy buen tipo. Lo digo en cuanto a los valores de los que hablamos al principio de esta charla, valores sencillos puede parecer o sonar “naif”. Ahora estoy convencida de que tenemos que retomar esos valores sencillos como el trabajo, la amistad, la solidaridad y el amor. En conclusión, para tener una Argentina más calma y con los conceptos necesarios para avanzar en una transformación, necesitamos incorporar a mucha gente.

-Son días de crisis entre peronistas y kirchneristas. ¿El gran secreto de las fuerzas adversarias al oficialismo es profundizar esa grieta?

-El gran activo del adversario es tener mucho poder económico y de medios y eso les permite imponer posturas. El ataque de ellos no es sólo antikirchnerismo, es antiperonismo. El peronismo puede volverse en algún momento un poquito más al centro, renovador o conservador. Pero siempre es peronismo, siempre encontrás los valores de la justicia social y la soberanía política de independencia económica. Los que pretenden destruírlo tendrán siempre en su contexto el “Viva el cáncer”, es la cuestión de fondo. Destruir la alianza de la clase obrera con capacidad de llegar al Estado para transformarlo en una herramienta que generar más y mejores derechos. Hay sólo dos modelos de país, el que propone la derecha y el que propone el peronismo.

-Un gobierno de coalición semeja el caminar con zapatos puestos al revés. ¿Esta crisis explica un poco el escenario para fuerzas que solas no hubieran llegado al poder en 2019?

-Debo reiterar que al final de cada día puede haber matices pero sólo hay dos modelos de país. Es lo que nos une y donde debemos encontrar consensos. Porque nunca podemos ni debemos olvidar lo que está del otro lado. El otro día escuchaba a un youtuber diciendo que era buena la llegada de los libertarios, en cuanto a que libre mercado no son malas palabras. La verdad que ese chico, menor que yo como otros, no sabe que el concepto de libre mercado estuvo de moda, volvió a estarlo en los últimos 4 años y tanto antes como después lo único que trajo fue dolor y destrucción.

Estamos en una pandemia que combinó un montón de problemas, incluso los económicos. Si bien todos tuvieron una cama y estuvieron atendidos, están quienes padecieron el Covid, los que perdieron a sus seres queridos, más allá de todos los esfuerzos que se hicieron en materia sanitaria, el encierro, los problemas económicos anteriores a 2020 y más. Más allá de tanto dolor, estrés y angustias, los que vivimos el 2001, los que vivieron los 90´s u otros momentos de la historia del país saben por qué pareciera que es tabú hablar del libre mercado. Porque perdieron su trabajo, un negocio en el que invirtió toda su vida, a mí me tocó perder mi casa. Contra ese modelo creo que existe un consenso. En ese consenso siempre hay diferencias. Más allá de los matices, la coincidencia es por una clase trabajadora que nos incluya a todos y a todas, con derechos y con un Estado fuerte que, en oposición a los poderes concentrados, logre la justa distribución de lo que se produce en el país.

«Nos abocamos a los trabajos en las aplicaciones. y vamos encontrando soluciones. Eso no puede seguir como está, esos trabajadores y trabajadoras se tienen que regularizar»

-¿Si tenés que elegir una alegría de tu trabajo desde el ministerio?

-Ups, son varias. Lo que tiene de lindo este ministerio es que todos los días estamos resolviendo los problemas que tiene la gente y afectan su vida. Solucionar conflictos como ordena la ley y que se respeten esas normas es una alegría y mérito de un equipo de trabajo. Pueden ir desde alguien que pudo cobrar lo que le correspondía y otro que pretendía no pagárselo a conflictos más colectivos. Otra satisfacción pasa por innovar desde la propia la institución, por ejemplo la cuestión de los trabajos en las aplicaciones. Nos abocamos a ello y vamos encontrando soluciones, eso no puede seguir como está, esos trabajadores y trabajadoras se tienen que regularizar. La formación profesional que desarrollamos también es muy gratificante. Cuando alguien consigue un trabajo por esta vía comprobamos que las políticas públicas van por donde corresponde. Nos sorprendió también que en cuanto a programas de empleo, con salarios que encontramos por el piso, había quienes destinaban fondos para comprar alguna máquina nueva o reparar otras y mejorar su labor. Es un conjunto de acciones de este ministerio que plasmadas nos gratifican y que ojo, no sirven de nada si nosotros no tenemos al Movimiento Obrero detrás. El Estado no es todopoderoso para solucionar todo, cuando nos juntamos las cosas salen bien.

-La postdata, cuéntenos que se dice frente al espejo cada mañana para afrontar su responsabilidad.

-Qué pregunta. Hay días duros y difíciles, esta semana lo fue sobre todo porque no pudimos llegar a todos y todas los bonaerenses con nuestra propuesta, la cual muchas veces se nos hace difícil mostrar. Todos los días me digo que elegí esto para tratar, siempre en equipo, colectivamente, de lograr algo bueno para mejorar la calidad de vida de la gente. Y si no sale todo bien, ese compromiso se redobla para mejorar siempre con el mejor de nuestros esfuerzos.