Los operarios ocuparon la planta de Pauny ante la falta de respuestas de la empresa, que acumula una deuda superior a los $30.000 millones y cheques rechazados por más de $1.000 millones. La UOM denunció que hay trabajadores desalojados con sus familias de sus hogares por falta de pago de sus alquileres y advirtió que la situación es «límite».
Los trabajadores de Pauny, la histórica fábrica de tractores de Las Varillas, Córdoba, tomaron este martes las instalaciones de la planta en un reclamo desesperado por el pago de sus salarios adeudados. La medida de fuerza se concretó luego de varias semanas de conflicto, tres quincenas sin cobrar y el fracaso de las sucesivas audiencias en el Ministerio de Trabajo provincial, donde la empresa no presentó una propuesta concreta para regularizar la situación. La toma paralizó por completo la producción y mantiene en vilo a más de 450 familias que dependen directa o indirectamente de la actividad de la firma.
El conflicto llegó a un punto de ebullición tras una serie de reuniones infructuosas. Según denunció la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional San Francisco, en las últimas tres audiencias la empresa ni siquiera envió a un representante legal con capacidad de decisión. La situación se agravó cuando, en la mañana del martes, la firma permitió el ingreso de casi todos los trabajadores pero se lo negó a cuatro empleados y a los dirigentes gremiales, lo que impidió que se realizara la asamblea prevista y precipitó la ocupación de la planta.

Detrás de la toma hay un drama humano que excede lo salarial. El secretario general de la UOM San Francisco, Lucas Sarmiento, describió un cuadro devastador: «Esto se fue agravando cada vez más y ya es una situación límite; los compañeros no tienen para darle de comer a sus familias». El dirigente reveló además que la falta de ingresos ya provocó consecuencias extremas: «Tenemos trabajadores que han sido desalojados de sus hogares y otros con intimaciones periódicas porque no pueden afrontar el pago del alquiler». En ese contexto, familiares y vecinos de la localidad se sumaron a las protestas y organizaron una colecta solidaria para asistir a los operarios.
El trasfondo financiero de la crisis es igualmente alarmante. Pauny arrastra una deuda bancaria que supera los $30.817 millones, con el Banco Nación como principal acreedor (más de $21.500 millones). A esto se suman 146 cheques rechazados por un total de $1.028 millones en apenas ocho jornadas hábiles, y deudas con proveedores y servicios esenciales. La empresa intentó implementar un esquema de reducción de jornada a tres días semanales con una quita salarial del 30%, pero la UOM rechazó el acuerdo por considerarlo insuficiente y solicitó su anulación.
Desde el gremio apuntaron directamente contra las políticas económicas del Gobierno nacional como causa estructural de la crisis. Sarmiento vinculó los problemas de la fábrica con «la apertura indiscriminada de la importación», y advirtió que los tractores de origen chino llegan al mercado local a la mitad del costo de una unidad nacional. La toma de Pauny, la única fábrica de tractores de capitales nacionales del país, representa un nuevo capítulo en el conflicto entre los trabajadores y un modelo económico que, según denuncian, está desmantelando la industria nacional.



