La SIDE busca espías en pleno recorte de estatales: convocatoria pública con afiches en la calle y sueldos no especificados

Mientras el Gobierno nacional acumula 81.108 despidos en el Estado, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) lanzó un concurso abierto para incorporar agentes. La campaña incluye afiches callejeros con un «Tío Sam» romano hecho con IA y promete «trabajar incansablemente, en situaciones de alto riesgo y sin reconocimiento». Los requisitos son básicos: secundario completo y ciudadanía argentina.

En una contradicción que expone las prioridades del ajuste, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) abrió por primera vez en su historia un concurso público para incorporar agentes, en medio de un profundo recorte del empleo público que ya dejó 81.108 puestos de trabajo menos en el Estado nacional desde diciembre de 2023. La convocatoria, que estará abierta hasta el 30 de noviembre, apunta a sumar personal para combatir las «nuevas amenazas a la seguridad nacional» y se presenta como una estructura «basada en el mérito» al estilo de la CIA estadounidense, según fuentes oficiales.

La campaña de captación apela a la épica y a un lenguaje que mezcla el heroísmo con la advertencia. Bajo la consigna «Buscamos a los mejores», los afiches en la vía pública muestran a un hombre vestido como un emperador romano, con corona de laurel y una bandera argentina en la mano, una imagen generada con inteligencia artificial que emula al «Tío Sam». En la página web oficial, el mensaje es aún más explícito: «Si estás interesado en trabajar incansablemente, con máxima exigencia, en situaciones de alto riesgo y sin reconocimiento más que el de defender los intereses de tu país, la SIDE puede ser tu lugar». Los requisitos para postularse son notablemente accesibles: ser ciudadano argentino, tener el secundario completo, aprobar evaluaciones de seguridad y médicas, y tener disponibilidad para trasladarse a Buenos Aires. No se especifica la remuneración del cargo.

El contraste con la política de ajuste general es el aspecto más llamativo de la medida. Mientras la SIDE abre sus puertas, el Gobierno avanza con un plan de retiros voluntarios que abarca a más de 21.000 empleados y que vence el último día de noviembre, con la excepción expresa del personal de las Fuerzas Armadas, de Seguridad e Inteligencia. Es decir, la propia lógica del recorte excluye a los organismos de seguridad, pero la convocatoria para sumar espías se produce en un contexto donde el Estado nacional se desprende de miles de trabajadores en otras áreas y la prioridad declarada es el equilibrio fiscal.

La convocatoria también coincide con una profunda reestructuración interna de la SIDE, que incluye el cierre de delegaciones provinciales y una purga de personal que, según periodistas especializados, generó preocupación entre los agentes del interior que no saben qué rol les espera. El organismo, que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, busca orientarse hacia la inteligencia exterior y el contraespionaje, dejando las tareas de inteligencia interna en manos del Ministerio de Seguridad. Para Pedro Lacour, periodista acreditado en Casa Rosada por Diario AR, el argumento de la «despolitización» convive con una motivación menos confesable: «en el fondo es una purga política, que obviamente el Gobierno necesita tener un personal que le responda más directamente».

La apertura del concurso, celebrada oficialmente como un paso hacia la «profesionalización» del sistema de inteligencia, deja abiertos varios interrogantes: ¿cómo se financiarán los nuevos puestos en un contexto de ajuste? ¿Qué criterios de selección se aplicarán más allá del mérito declarado? Y, sobre todo, ¿qué tipo de inteligencia se está construyendo cuando se reclutan agentes en la vía pública con afiches que prometen «alto riesgo y sin reconocimiento»? Poco claro.