Los datos son oficiales. El 12,2% de la población ocupada tiene más de un empleo. En la última década el número creció 50%. El 85% de quienes tienen más de un trabajo tiene entre 30 y 65 años.
El mercado laboral argentino muestra hoy una de sus caras más complejas: la necesidad de multiplicar empleos para sostener el nivel de vida. Según un reciente informe de la Fundación Encuentro, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC del cuarto trimestre de 2025, el pluriempleo ya alcanza a 1,6 millones de personas, lo que representa el 12,2% de la población ocupada.
Aunque la cifra se mantiene estable respecto al récord histórico de 2024 (12,4%), el salto estructural es evidente si se compara con el 8,8% registrado en 2016. Hoy, tener un solo trabajo ya no garantiza la cobertura de las necesidades básicas para una porción creciente de la sociedad.
El informe, dado a conocer por El Cronista, derriba el mito de que el pluriempleo es una actividad marginal o de jóvenes en sus primeras experiencias. Los datos muestran que el fenómeno está concentrado en las edades centrales de la vida activa: el 85% de quienes tienen más de un trabajo tiene entre 30 y 65 años.
Además, el género juega un rol determinante. El 56,6% de los pluriempleados son mujeres. Según el estudio, mientras que el 15,5% de las mujeres ocupadas recurre a más de un empleo, en los varones esa tasa baja al 9,5%. Esta brecha se explica, en parte, por la inserción en sectores de baja carga horaria y salarios reducidos, como el servicio doméstico, que representa el 13% del total del pluriempleo.
Otro dato alarmante para la economía familiar: más de 6 de cada 10 pluriempleados son jefes o jefas de hogar. Esto refuerza la idea de que la multiplicación de tareas no es un “extra” para consumos suntuarios o adicionales, sino una estrategia central de sostenimiento económico.

El análisis de la Fundación Encuentro, un think tank cercano a Sergio Massa, revela que el pluriempleo en Argentina opera bajo una lógica dual. Por un lado, funciona como una estrategia de subsistencia para los sectores más vulnerables: el 23% de los pluriempleados se ubica en el segundo decil de ingresos (los más bajos).
Por otro lado, existe una concentración en el decil más alto (el 10 de mayores ingresos, con un 19,4% de participación), donde la suma de trabajos se utiliza como una forma de intensificación para mantener niveles de consumo o ahorro frente a la erosión del poder adquisitivo.
En términos de ingresos, el esfuerzo se traduce en una brecha: quienes tienen más de un empleo perciben, en promedio, un 13,1% más de ingresos que quienes tienen un solo puesto. Sin embargo, si se mira la mediana, la diferencia salta al 33,3%.
Geográficamente, el fenómeno tiene un epicentro claro: el Gran Buenos Aires concentra el 54,8% de los casos, seguido por la región Pampeana con el 23,5%.
Para la Fundación Encuentro, el crecimiento del pluriempleo no debe leerse necesariamente como una señal de mayor vitalidad del mercado laboral, sino como un síntoma de la erosión de los ingresos. “El pluriempleo deja de ser un fenómeno marginal para convertirse en una dimensión central de la dinámica laboral contemporánea”, concluye el informe.




