Así lo refleja el informe de “Situación y Evolución del Trabajo Registrado” correspondiente a marzo, elaborado por el Ministerio de Capital Humano sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Los salarios siguen perdiendo su carrera contra los precios.
El informe de la Secretaría de Trabajo también incluye datos sobre remuneraciones brutas del sector privado registrado. En marzo de 2026, el salario promedio (remuneración media) fue de $2.207.129, con un incremento nominal del 31,6% respecto al mismo mes del año anterior. La remuneración mediana —que refleja mejor lo que gana la mitad de los trabajadores— fue de $1.540.251, con una suba interanual del 28,1%.
Ambos valores quedaron por debajo de la inflación interanual de marzo de 2026, que según el Indec fue del 32,6%. La brecha es más pronunciada en el caso de la mediana, que acumuló un alza de 28,1% frente a esa referencia de precios. Esto implica que el salario real —medido en términos de poder adquisitivo— retrocedió en el período analizado para la mayor parte de los trabajadores del sector privado formal.
No se trata de una situación nueva. El economista jefe de EcoAnalytics, Santiago Casas, advirtió recientemente en Infobae que “la combinación de estancamiento en los sectores vinculados a la demanda interna —que concentran la mayor parte del empleo formal— y una inflación todavía elevada hizo que el salario real del sector privado registrado acumule siete meses consecutivos de caída”.

Un análisis de Fundación Mediterránea-Ieral, identifica una de las causas estructurales del estancamiento: los rubros más dinámicos en materia exportadora y de inversión “representan solo el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado”, lo que impide que el crecimiento del frente externo se traslade de manera automática al mercado de trabajo. Los sectores que concentran la mayor parte del empleo formal —industria, comercio y construcción— son precisamente los que exhiben el peor desempeño.
El cuadro general que surge del informe de marzo confirma ese escenario: la creación de empleo privado formal sigue ausente en la mayoría del territorio nacional, los salarios no logran superar a la inflación y la recuperación que se observa en algunos sectores y provincias no tiene el peso suficiente para revertir la tendencia negativa.




