Crece el temor a un cierre total de la fábrica de aviones Fadea y los trabajadores denuncian un vacío de conducción

Con un corte de ruta, los trabajadores de la fábrica de aviones Fadea expusieron el temor por un inminente cierre de la planta cordobesa. «Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares», señalaron.

La preocupación por el futuro de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) ingresó en una nueva etapa. A los reclamos salariales, la caída de la actividad, la demora en la firma de contratos estratégicos y pedidos de investigación sobre la conducción se sumó en las últimas horas un dato que encendió las alarmas dentro de la empresa estatal: la salida de Guillermo Ballesteros, considerado por distintas fuentes internas como el principal interlocutor operativo que mantenía vínculo permanente con la planta.

El escenario derivó en un creciente temor entre trabajadores y representantes gremiales, que ya no hablan únicamente de una crisis de gestión o de financiamiento, sino de la posibilidad de que la fábrica se cierre.

En ese contexto el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), el gremio con mayor representación en Fadea protestó frente a la planta ubicada en Córdoba capital, en medio de un clima de incertidumbre que atraviesa a toda la estructura de la compañía.

Desde el interior de la empresa describen una situación de virtual acefalía (afirman que Julio Manco, el presidente, lleva más de dos meses sin venir a Córdoba). Una alta fuente de Fadea sostuvo a La Voz del Interior que Ballesteros comunicó el jueves su alejamiento luego de haber sido excluido de la asamblea general de la compañía por decisión del Ministerio de Defensa.

Según esa misma fuente, la salida del asesor dejó a la empresa sin la única presencia permanente vinculada al ministerio dentro de la fábrica. El diagnóstico interno es severo. «Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares», señaló.

Crece el temor a un cierre total de la fábrica de aviones Fadea y los trabajadores denuncian un vacío de conducción

También hay fuertes críticas a Emilio Magnaghi, el vicepresidente de Fadea, que dejó de tener contacto con la conducción y las personas a cargo del día a día.

La situación adquiere una dimensión especial porque Fadea arrastra desde hace años problemas estructurales vinculados a su dependencia de contratos estatales, particularmente con la Fuerza Aérea Argentina. Sin esos acuerdos, sostienen trabajadores y especialistas del sector, resulta prácticamente imposible garantizar niveles adecuados de actividad y generación de ingresos.

Marcelo Bertorello, dirigente gremial de STA, aseguró que el conflicto actual reúne múltiples reclamos que se fueron acumulando con el paso del tiempo. Según explicó al mismo diario, los trabajadores reclaman una recomposición salarial que no llega desde hace más de dos años. A eso se suma la histórica demanda por la firma de contratos con la Fuerza Aérea y la necesidad de avanzar con acuerdos internacionales vinculados a la fabricación del avión Pampa.

Para el sindicalista, el problema ya no se limita a cuestiones salariales. El foco principal está puesto en la falta de conducción y en la ausencia de señales concretas sobre el futuro de la empresa.

El dirigente sostuvo que las reuniones periódicas que mantenían gerentes y autoridades dejaron de realizarse y que ni siquiera existen contactos virtuales regulares con quienes deben conducir la empresa.