La crisis de la fábrica estatal cordobesa de aviones FADEA alcanza niveles críticos: en julio los trabajadores cobraron sólo el 60% del salario, la planta opera al 30% de su capacidad y la deuda con proveedores roza los 20 millones de dólares. El cambio de conducción no logró despejar el horizonte y un contrato de 600 millones con México se desvanece.
La Fábrica Argentina de Aviones (FADEA) atraviesa una de las peores crisis de su historia. El mes de julio comenzó con el pago fragmentado de los salarios: los trabajadores recibieron apenas el 60% de sus haberes correspondientes a junio, sin que la empresa brindara precisiones sobre cuándo se abonaría el 40% restante. «El salario tiene carácter alimentario y no admite pagos en cuotas», advirtió Marcelo Bertorello, secretario general del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), mientras el gremio prepara una denuncia ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba.
La situación es extrema: la estatal apenas mantiene operativo el 30% de su estructura productiva, con el restante 70% en un estado de ociosidad que los trabajadores describen como «abandono total». «Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares», denunciaron fuentes gremiales en las últimas semanas. La Cámara Industrial Metalúrgica de Córdoba confirmó que los proveedores acumulan una deuda de 20 millones de dólares con casi dos años de antigüedad.

A los problemas financieros se suman los contractuales. FADEA acumula alrededor de dos años sin un acuerdo potente con la Fuerza Aérea Argentina para la modernización de los aviones Pampa III por 110 millones de dólares, un contrato que se mantiene congelado. La estatal subsiste apenas con un contrato de provisión de componentes para la brasileña Embraer. La situación pone en riesgo un acuerdo de 600 millones con la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), que viene buscando cooperación para el desarrollo de entrenadores IA-63 Pampa III Block 2.
El cambio de conducción tampoco tranquilizó el escenario. Oscar López asumió la presidencia en reemplazo de Julio Manco, pero los trabajadores criticaron la falta de anuncios concretos sobre la producción. «Esperábamos que nos anunciara novedades sobre los nuevos contratos. En cambio, nos encontramos con esta situación», señaló Bertorello, aludiendo al pago parcial de los salarios. Con un plantel que perdió entre 200 y 250 profesionales en los últimos 33 meses y 650 familias en vilo, la histórica fábrica de aviones, que en 2027 celebrará su centenario, navega hacia un desenlace incierto.



