A través de un comunicado firmado por Roberto Fernández, el sindicato de los choferes de colectivos UTA criticó a los empresarios que actúan como «patrones de estancia» y advirtió que las paritarias se están manejando bajo la lógica del «es esto o nada». Además, exigió al Estado que intervenga para evitar una «cancha inclinada» en beneficio de las cámaras empresarias.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) emitió un contundente documento titulado «Dignidad en los salarios» en el que fijó una postura frontal contra el manejo de las negociaciones paritarias del sector. La conducción nacional del gremio, encabezada por Roberto Fernández, denunció que las decisiones sobre los salarios no pueden quedar en manos de empleadores que se comportan como «anacrónicos patrones de estancia» y que tratan a sus trabajadores «como esclavos».
En el centro de la embestida sindical están las ofertas salariales que quedan por debajo de la inflación acumulada y proyectada. Para la UTA, estos planteos no constituyen una negociación real, sino una imposición bajo la lógica del «es esto o nada».
El documento es categórico al calificar este mecanismo como «extorsivo», ya que obliga a los trabajadores a elegir entre el empleo precario o, directamente, el desempleo. «Queremos trabajar, pero nuestro salario debe ser superior a lo que llaman línea de pobreza o salario de subsistencia», sostuvieron, al advertir que la situación actual los acerca a «una versión moderna de la esclavitud».

Para fundamentar su reclamo, la UTA apeló al marco legal internacional y constitucional. El gremio citó el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que garantizan una remuneración equitativa que asegure una «existencia conforme a la dignidad humana». Asimismo, recordaron que estos tratados tienen jerarquía constitucional en la Argentina (según el artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional), por lo que el Estado y la jurisprudencia están obligados a resguardar dichos principios frente a la «pauta salarial actual», que resulta insuficiente.
En ese marco, el sindicato apuntó directamente contra la pasividad oficial y exigió una intervención urgente. «La Autoridad de Aplicación debe tomar cartas en el asunto y usar las herramientas adecuadas (que las tiene)», reclamaron, solicitando que el Ministerio de Trabajo actúe como árbitro para evitar que esta «cancha inclinada» se profundice «en beneficio de los empresarios y en perjuicio de los trabajadores». Para la UTA, el Estado no está cumpliendo con su rol de equilibrar la balanza entre las partes.
El comunicado cierra con una advertencia que resuena como una amenaza latente de conflicto en el transporte público. Bajo la consigna «Sin salarios dignos no se garantiza la paz social», el gremio dejó en claro que la situación de precariedad salarial, sumada a la presión de las patronales, está llevando al límite a los trabajadores del volante, en un contexto donde el diálogo parece haberse reemplazado por la imposición y el abuso.




