Cristina Kirchner admitió el «colapso en la cultura laboral» durante la gestión anterior y afirmó que ahora «ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente»

En su primera entrevista con un medio internacional desde su condena, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner reconoció que la inflación del 211% y la pobreza del 40% durante el gobierno de Alberto Fernández deterioraron el valor del trabajo formal. Advirtió que, pese a la baja de la inflación, el desempleo y los costos sociales del ajuste de Milei están golpeando a los trabajadores.

En una entrevista concedida a The Washington Post, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner realizó un diagnóstico crítico sobre la situación laboral argentina, tanto en su propia gestión como en la actualidad. Al referirse a los factores que provocaron la derrota del peronismo en 2023, Kirchner reconoció que su gobierno contribuyó a ese resultado. Bajo la administración de Fernández y Kirchner, la inflación anual alcanzó el 211% y la tasa de pobreza se elevó al 40%, lo que desencadenó una disminución de los salarios y dejó a muchos trabajadores sin acceso a las necesidades básicas.

La expresidenta fue contundente al analizar el impacto que esa crisis económica generó en la valoración del empleo formal. «Se produjo un colapso en la cultura laboral», sostuvo, y explicó el fenómeno: «La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno». Esta fractura entre el trabajador registrado y el asistido por el Estado fue, según su mirada, un terreno fértil para la frustración social que luego capitalizó el actual oficialismo.

En cuanto al panorama actual, Cristina advirtió que la ira antisistema que llevó a Javier Milei y a otros líderes de derecha al poder ahora se está empezando a volver en su contra. «Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente». La expresidenta reconoció que los votantes han perdido la fe en la política tradicional, pero consideró que las promesas de desmantelar el sistema no han brindado la solución esperada a las urgencias económicas de la población.

El análisis de Kirchner contrasta la mirada de los mercados financieros con la realidad social. Si bien reconoció que Milei ha logrado reducir la inflación y recibió elogios por recortar el gasto y eliminar los controles cambiarios, también subrayó el costo social de esa política de austeridad extrema. Según la entrevista, la pobreza aumentó este año, los ingresos familiares no pudieron seguir el ritmo del creciente costo de vida y el desempleo se ha incrementado, lo que ha provocado que los índices de aprobación del mandatario caigan a sus niveles más bajos desde que asumió.

Pese a su situación judicial, Kirchner mantiene su influencia política y su mirada puesta en el futuro. A sus 73 años, no descartó volver a presentarse a la presidencia en 2027: «Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?». La expresidenta se encuentra cumpliendo arresto domiciliario y presentó una solicitud ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise su procesamiento por presuntas fallas en las garantías procesales, un camino similar al que transitó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. «La historia no se escribe en línea recta», concluyó, confiando en que el péndulo político vuelva a inclinarse.