Tras el cierre definitivo de los complejos hoteleros estatales de Embalse por decisión del Gobierno nacional, una ola de despidos dejó las 300 hectáreas sin personal. La presión gremial forzó la reincorporación de 19 empleados, pero el municipio advierte que la intención oficial es vender todo «a cualquier costo».
El complejo de hoteles de Embalse fue durante décadas un emblema del turismo social en Argentina. Construido junto al de Chapadmalal entre los años 1946 y 1951, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, llegó a alojar a unas tres mil personas y fue pensado como un espacio de descanso popular en las sierras de Córdoba. Pero aquel esplendor quedó lejos: tras las recuperaciones que se hicieron durante 2021 y 2022, hoy los hoteles 2 y 7 son los únicos operativos.
La Unidad Turística Embalse atraviesa sus horas más críticas. El Gobierno nacional resolvió poner fin al modelo de turismo social, quitándole al complejo su histórica función a más de 70 años de su creación. En este marco de reestructuración, el predio dejó de depender del área de Turismo y pasó formalmente a la órbita de la AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado), desatando un profundo conflicto laboral, político e inmobiliario en el departamento Calamuchita.

La reconversión del predio golpeó de lleno a la comunidad local a través de una agresiva ola de despidos. En una primera instancia, comenzó la desvinculación de trabajadores bajo el régimen de disponibilidad, dejando un remanente que luego fue totalmente cesanteado por la AABE (15 contratados y 30 estables). De la noche a la mañana, las 300 hectáreas forestadas que albergan siete hoteles, 51 cabañas, piletas, un polideportivo y un centro médico se quedaron sin un solo empleado para realizar el mantenimiento más elemental.
Frente al abandono total de las instalaciones, ATE inició intensas semanas de gestión y visibilización en las calles. Como fruto de este reclamo colectivo, el Gobierno nacional dio marcha atrás parcialmente y reincorporó a 19 de los 44 empleados desafectados. De este grupo, 16 trabajadores regresaron a sus puestos originales para sostener el mantenimiento de la gigantesca infraestructura y evitar que el abandono destruya por completo el patrimonio, mientras que los tres restantes consiguieron ser reubicados en otros organismos nacionales.
Desde el gremio ATE Río Tercero celebraron que 16 familias recuperen su sustento, aunque advirtieron que no se trata de un triunfo definitivo. La organización sindical remarcó que continuará argumentando técnicamente para lograr la reincorporación absoluta del 100% de los despedidos y la apertura plena de los complejos de Embalse y Chapadmalal, defendiendo el turismo social como un derecho constitucional.
La tensión local también se trasladó al Congreso de la Nación. Durante los primeros días de junio, el intendente de Embalse, Mario Rivarola, expuso la problemática ante la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados. Con un fuerte reclamo a la dirigencia, el mandatario local enfatizó: «Vengo a pedir lo que pide la gente, lo que escuchamos los intendentes, que nos unamos, que dejemos de lado la soberbia y las peleas políticas, los que la están pasando mal son los empleados, la gente del pueblo» .
Fuera del recinto, los interrogantes crecen debido a la falta de precisiones oficiales. En Córdoba no existen certezas de cuál es el plan definitivo del Gobierno, una imprevisión que el propio Rivarola, alineado políticamente con el gobernador Martín Llaryora, reconoce. Sin embargo, el intendente advierte que la intención de fondo de la AABE parece limitarse a «vender y solo vender, a cualquier costo». Esta percepción se ve reforzada por el reciente Decreto N°322/2026, publicado en el Boletín Oficial, que autoriza a la AABE a «disponer, enajenar y/o transferir» el predio. La Nación aseguró que se espera recaudar «como mínimo» 40 millones de dólares por la venta.
Ante la inminente privatización, el municipio y la Provincia intentaron trazar una alternativa de gestión pública. Rivarola solicitó formalmente a la Nación la transferencia de los hoteles 2 y 7, el Polideportivo y el centro de salud local. La propuesta cuenta con el respaldo del gobernador Llaryora para firmar convenios y coordinar programas de turismo social destinados a jubilados y delegaciones deportivas mediante las agencias Córdoba Deportes y Córdoba Turismo .
No obstante, la respuesta del Gobierno central va en un sentido opuesto. De acuerdo con las pistas recabadas por el municipio, el plan de la AABE contempla dividir el valioso predio a la vera del lago para vender los hoteles individualmente y destinar parcelas de tierra para el desarrollo de dos barrios privados. Mientras se dirime esta pulseada entre la preservación del patrimonio público y la privatización, los históricos hoteles de Embalse habitan un frágil limbo entre los recuerdos de su pasado glorioso y la incertidumbre por su destino final.




