Luego de los despidos del 30 de junio, los trabajadores del Centro Atómico Bariloche impulsaron una colecta para asistir a las 18 familias afectadas, al tiempo que convocaron a una gran marcha para el martes 28 de julio en el marco de un paro provincial docente. La medida es parte de una ola de protestas que se extiende por todo el país contra el vaciamiento del sector nuclear y la pérdida de soberanía científica.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. El 30 de junio, las autoridades del organismo notificaron la no renovación de 62 contratos laborales en todo el país, aunque desde los gremios estiman que los despidos afectan a más de 170 personas. En Bariloche, 20 familias quedaron en la calle, impactando directamente en áreas clave como el proyecto CAREM. En total, la CNEA perdió más de 500 trabajadores en los últimos dos años.
Ante la urgencia, los trabajadores del Centro Atómico Bariloche pusieron en marcha un fondo solidario para respaldar económicamente a los despedidos. “En CNEA no sobra nadie. Somos pocos para la tarea que hacemos y tenemos bajos salarios”, sostienen en un comunicado, al tiempo que convocaron a una gran movilización para el 28 de julio, en conjunto con el paro docente de 48 horas convocado por UnTER.

Desde la CNEA, la gestión del presidente Martín Porro intentó justificar los despidos argumentando que se trataba de «ñoquis» ingresados durante el gobierno anterior. Pero los trabajadores desmienten esa versión: “Han despedido compañeros con 10, 14 y hasta 16 años de antigüedad”, denunció Luis Urra, secretario adjunto de ATE Bariloche y uno de los despedidos. Las críticas también apuntan al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien señalan como responsable de la asfixia presupuestaria que dejó el 92% de los salarios por debajo de la línea de pobreza. La Argentina, que junto con Brasil es uno de los pocos países del hemisferio sur con capacidad nuclear, está perdiendo cuadros técnicos que migran a empresas estadounidenses como Meitner Energy o Arkis Energy, que ofrecen sueldos hasta cuatro veces más altos.
El pasado 1° de julio, la caravana de vehículos que partió desde el Centro Atómico Ezeiza hasta la sede central en Villa Martelli marcó el inicio de un plan de lucha que ahora se replica en Bariloche. La UNER, en una declaración de su Consejo Superior, advirtió que “renunciar o debilitar las capacidades en la materia, no solo nos obliga a integrarnos al conjunto de naciones subordinadas a los países centrales sino que constituye un renunciamiento a la soberanía científica”. Con la asamblea permanente y la marcha del 28 de julio, los trabajadores de Bariloche buscan visibilizar que la defensa de la CNEA es también la defensa de la ciencia pública, el derecho a la salud y la soberanía nacional.




