La empresa está en Concurso. Por la caída de las ventas, la producción textil está en mínimos históricos y la reducción de personal es constante. A los que buscan un retiro voluntario «les ofrecen monedas y en cuotas”. Sólo en 2026 se perdieron unos 50 empleos. «Llegamos a ser más de 800 empleados y hoy somos 200», remarcan.
A poco más de un mes de entrar en concurso preventivo, los trabajadores de la empresa Textilana, mantienen una fuerte incertidumbre sobre su futuro y deslumbran un panorama desalentador: la fábrica, con más de 45 años de historia, que supo ser de las más importantes de la Argentina, hoy transita con el derrumbe de su producción, que no escapa a la realidad del sector, tras la apertura de las importaciones y el desplome del consumo.
El lunes 20 de abril, la firma entró en concurso preventivo, un proceso judicial que le permite reorganizar las deudas con sus acreedores bajo la supervisión de un juez y asimismo, evitar la quiebra, frenando juicios y embargos.
“Desde que entró en concurso, no hubo suspensiones ni despidos. Pero estamos viviendo una situación horrible. Casi no hay producción, las chicas las hacen retirar temprano. Y vemos afuera que están cerrando un montón de locales de ropa en Mar del Plata y en todo el país. Entonces, algunos suben a pedir un arreglo pero salen con caras largas, porque les ofrecen monedas y en cuotas”, contó el delegado gremial, Mauro Galván al portal local 0223.

El integrante de la Comisión Interna de Textilana, lamentó que la empresa, que comercializa la marca Mauro Sergio, “no quiere ni reunirse con nosotros porque dice que no hay nada qué comunicar. Y mientras tanto los arreglos son en cuotas y no le sirven a nadie. No es como ellos dicen, un retiro voluntario, porque en esos casos te llevás un dinero, un 70% o 100% de lo que te corresponde y vos podés hacer algo como cuentapropista», explicó.
En tal sentido y ante la consulta de este medio, Galván estimó que «se fueron de la empresa entre 40 y 50 personas” desde que comenzó el 2026.
“En la mejor época, en 2008, llegamos a ser más de 800 empleados. Ahora con suerte, somos unos 200. En la época de Macri, a pesar de que también la firma estuvo en crisis y hubo despidos, la bancaron. Con la pandemia, con Alberto Fernández, a pesar de que fue un desastre, la fábrica se mantuvo. Pero en la era Milei, bajó el consumo. por consecuente bajaron las ventas. Y comenzaron a no renovar contratos y hubo despidos de la gente con menor antigüedad. La verdad es que ahora la situación es horrible”, concluyó Galván.




