Con la planta de Papelera del Sur cerrada y 160 familias sin sustento, trabajadores, gremios, comerciantes y la comunidad de Tornquist se movilizaron este sábado frente a la fábrica y cortaron la Ruta 76. En un acto cargado de emoción, el secretario gremial Richard Schwindt leyó entre lágrimas una carta dirigida al directorio de la empresa apelando al legado familiar y a la empatía: «Una empresa no son solo máquinas y números. Son personas que todos los días dejan su vida ahí adentro».
La localidad de Tornquist vivió este sábado una jornada de profunda conmoción y resistencia frente a la planta de Papelera del Sur, ubicada sobre la Ruta Provincial 76. La convocatoria, que reunió a empleados papeleros, sus familias, representantes de distintos gremios, comerciantes y vecinos, se transformó en un reclamo colectivo por la continuidad de la fuente laboral de 160 trabajadores. La movilización contó con la presencia de la intendenta municipal, Estefanía Bordoni, el director del Banco Provincia, Sergio Bordoni, y concejales locales, demostrando un amplio respaldo institucional a la causa.
Durante el acto, el secretario general del gremio papelero, Gustavo Lanaro, agradeció el acompañamiento y destacó que el conflicto trasciende a los trabajadores, afectando a toda la comunidad. En su discurso, valoró la presencia de jubilados, integrantes del Sindicato Municipal y de SUTEBA, y mencionó con emoción a los trabajadores de la ex planta de Kimberly que se acercaron a brindar su apoyo tras haber atravesado una situación similar. «Somos un sindicato que siempre apostó a la fábrica y al trabajo. Tenemos sentido de pertenencia con la fábrica», expresó Lanaro, quien dejó en claro que el objetivo de la marcha era visibilizar la crítica situación y hacer llegar el reclamo a los responsables.
El viernes, al salir de la primera audiencia con representantes de la empresa, Lanaro reconoció que «los ánimos están por el piso», y alertó sobre una consecuencia que excede lo salarial: «Hay muchos afiliados o familiares con problemas de salud. Básicamente se quedan sin obra social en tres meses. Toda esa gente va a caer en la salud pública, que hoy ya está bastante golpeada». En esa misma rueda de prensa, la intendenta Estefanía Bordoni fue categórica al describir la gravedad institucional del conflicto y la falta de voluntad de la empresa para negociar.

«Ahora es tanta la bronca y la impotencia porque la empresa vino con una decisión tomada», afirmó, y reveló que tanto el gobierno provincial como el municipal ofrecieron alternativas para sostener la producción, pero la firma se negó a mostrar los números o a dialogar. «Acá hay dos gobiernos (el de la provincia de Buenos Aires y el municipal) queriendo levantar esto y vinieron con una decisión tomada que es lamentable», agregó.
Bordoni también apuntó contra el contexto macroeconómico que asfixia a los municipios: «Todo esto es por un gobierno nacional que nos ahoga, nos asfixia… el gobierno nacional debe 24 billones de pesos a la provincia de Buenos Aires, que eso va directo a nuestras arcas municipales». Y concluyó con crudeza: «Yo no puedo conseguir 160 puestos de trabajo en el municipio. Menos en este contexto económico, es inviable».
De esa desazón salió el momento más emotivo de la jornada de este sábado, cuando el secretario gremial, Richard Schwindt, no pudo contener las lágrimas al leer una carta dirigida al directorio de la empresa, a cientos de kilómetros de Tornquist: «Una empresa no son solo máquinas y números. Son personas que todos los días dejan su vida ahí adentro», planteó la nota, que remarcó que la pérdida de 160 puestos de trabajo implica que 160 familias se queden sin su sostén y que el corazón del pueblo se apague un poco.

La carta apeló directamente al legado familiar de los dueños de la firma, buscando generar conciencia sobre el impacto de la decisión. «Sé que ustedes heredaron una responsabilidad enorme y entiendo que los tiempos son difíciles. Pero les pregunto con el corazón en la mano, ¿qué diría su abuelo si los viera hoy cerrando las puertas de la fábrica que él soñó para que dé trabajo? Salvemos lo que su abuelo construyó», fue el ruego desesperado de los trabajadores, quienes también expresaron su voluntad de sentarse a dialogar y aportar ideas para encontrar una salida que mantenga la planta en funcionamiento.
El cierre del acto estuvo marcado por la protesta directa. Los manifestantes realizaron un corte de tránsito en la Ruta 76 que se extendió por varios minutos, mientras frente a la fábrica se encendieron neumáticos y se colocaron carteles con los nombres de los responsables de la empresa en el cartel central de Papelera del Sur. La comunidad de Tornquist no se rinde y apela a la sensibilidad de los dueños para que recapaciten, en una lucha que trasciende lo laboral y se convirtió en una defensa por la identidad y el futuro de todo un pueblo.




