El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, advirtió que el sector cayó 25% en un año y que sin obra pública ni crédito hipotecario la recuperación no tiene horizonte cercano.
La construcción argentina perdió 120.000 puestos de trabajo directos en el último año, y, desde entonces, solo recuperó entre 5.000 y 6.000. Así lo advirtió Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).
El dirigente describió un sector que cayó 25% entre finales de 2023 y mediados de 2025 y que desde entonces permanece estabilizado, aunque sin señales de recuperación. “Estamos estabilizados, no seguimos cayendo, pero tampoco crecemos”, sostuvo Weiss en declaraciones a Infobae.
El presidente de la CAC también cuestionó la narrativa oficial de récords de actividad, algo que el ministro de Economía Luis Caputo resaltó en sus últimas apariciones públicas. Weiss coincidió en que sectores como petróleo, gas, minería y agro traccionan con fuerza, pero advirtió que esa dinámica no se traslada al empleo ni al consumo masivo.

Citó al economista Ricardo Arriazu, presente en la convención anual de la CAC, quien describió el crecimiento actual con la forma de la letra K: una rama que sube —energía y commodities, con poca generación de empleo— y otra que baja, donde están comercio, industria y construcción, sectores intensivos en mano de obra. “La destrucción de empleo es mucho más rápida que la generación de nuevo empleo”, resumió Arriazu según Weiss.
La parálisis del sector de la construcción, según el dirigente, tiene dos motores. Por el lado de la obra pública, la caída de la inversión nacional frenó obras en las principales provincias. Por el lado de la obra privada, el problema, sostuvo, es estructural: el costo de construcción trepó de USD 600 a entre USD 1.600 y USD 1.700 el metro cuadrado, una consecuencia directa de que el tipo de cambio se mantuvo plano mientras la inflación acumuló cerca de 230%. “El costo de la construcción, como mínimo, se multiplicó por tres”, explicó.
Ese encarecimiento hace que los proyectos de vivienda media sean inviables sin crédito hipotecario. Weiss fue preciso: mientras el valor de venta no baje —y el consenso económico proyecta años de dólar barato que mantendrán los costos en dólares altos—, la demanda seguirá concentrada en el segmento ABC1, que puede pagar al contado, sin generar el volumen necesario para reactivar el sector. “Hasta tanto no haya créditos hipotecarios que le permitan a la clase media comprar un departamento con una cuota no superior al alquiler equivalente, el mercado no va a repuntar”, afirmó.




