El CAPI funcionará como una mesa intersectorial entre la UOCRA, el Hogar de Cristo y la Organización de Estados Americanos (OEI) que abordará no solo el consumo de sustancias, sino también el juego online, la adicción a las tecnologías y la vulnerabilidad social. «Buscamos construir colectivamente una cultura del cuidado», explicaron los firmantes.
En un acto que reunió a referentes del mundo gremial, social y académico, quedó formalmente constituido el Consejo Argentino de Prevención Intersectorial en Consumos Problemáticos (CAPI). El acuerdo fue suscripto por Gerardo Martínez, en representación de la UOCRA; Luis Scasso, Director Nacional de la Organización de Estados Americanos (OEI); y Pablo Vidal, apoderado de Familia Grande Hogar de Cristo, acompañado por el Padre Nacho Bagattini.
El flamante consejo tiene como objetivo central fortalecer las acciones que cada una de las organizaciones ya viene desarrollando por separado, pero ahora bajo una lógica de trabajo articulado. Para ello, se conformará una Mesa Intersectorial que promueva estrategias conjuntas orientadas a la prevención de los consumos problemáticos, fomentando lo que los firmantes definieron como “la construcción colectiva de la cultura del cuidado”.

Cada una de las entidades que integran el CAPI aporta una vasta experiencia en el terreno. La UOCRA, a través de su Equipo de Prevención de Consumos Problemáticos, acumula diez años de trabajo en el abordaje de estas problemáticas en ámbitos gremiales, comunitarios y laborales. Su secretario general, Gerardo Martínez, viene impulsando hace tiempo políticas de cuidado dentro del sector de la construcción, uno de los gremios más expuestos a estas cuestiones.
Por su parte, el Hogar de Cristo despliega su labor mediante los “Centros Barriales”, espacios que buscan dar respuestas integrales a personas en situación de vulnerabilidad social y/o con consumos problemáticos de sustancias psicoactivas. La presencia del Padre Nacho Bagattini en la firma del acuerdo subraya el compromiso de la organización con las comunidades más postergadas.
En tanto, la OEI Argentina participa a través de su Mesa de Prevención de Adicciones y Consumos Problemáticos, aportando su mirada institucional y su capacidad de articulación regional, en línea con los estándares de organismos internacionales.
Uno de los aspectos más novedosos del acuerdo es que el CAPI no se limitará a abordar el consumo de drogas o alcohol. La prevención también alcanzará a otras prácticas compulsivas que afectan la salud física, emocional y social, como el juego y las apuestas online, el uso problemático de tecnologías, los trastornos alimentarios y la vulnerabilidad social en sentido amplio.
“El objetivo es potenciar la sinergia de las entidades que conforman el CAPI, promoviendo estrategias y acciones concretas que abarquen todas estas dimensiones”, señalaron desde las organizaciones tras la firma. La iniciativa apunta a convertirse en un espacio de referencia nacional para el abordaje intersectorial de problemáticas que, en los últimos años, han mostrado un crecimiento alarmante, especialmente entre los jóvenes.
El acuerdo no tiene fecha de finalización y las partes se comprometieron a mantener reuniones periódicas para evaluar el avance de las iniciativas. En los próximos meses, se espera la puesta en marcha de las primeras campañas de prevención y la apertura de mesas de trabajo en distintas provincias del país.




