Una réplica del terremoto financiero y la intervención de Ueno Bank en Paraguay, que derivó en la renuncia del presidente paraguayo Santiago Peña, cruzó la frontera. Dejó a la deriva a casi mil trabajadores de Kaitel SRL, firma que tiene oficinas ubicadas en el barrio porteño de Belgrano. «Quedó todo cortado, no cobramos el sueldo de este mes», señalaron.
Cientos de trabajadores de Kaitel SRL, la sucursal argentina de la tecnológica paraguaya ITTI, firmas que integran el conglomerado del Grupo Vázquez, estrechamente ligado al Ueno Bank, banco intervenido por el Banco Central del Paraguay (BCP), sufrió un inesperado golpe. Es que por el colapso en Paraguay les comunicaron que no les pagarán los sueldos ni saben cuando volverán a prestar servicios.
«No nos están dando explicaciones y la gente de recursos humanos tampoco está dando la cara», relató a la Agencia Noticias Argentinas, Jorge Martín, uno de los damnificados.
Según explicó, el esquema de cobro combinaba una porción del salario en pesos depositada en la Argentina a través de Kaitel SRL, y un complemento en dólares que se abonaba por intermedio de plataformas de contratación internacional como Deel. Sin embargo, tras el cierre de operaciones y la detención de directivos y accionistas en Asunción, la cadena de pagos se quebró de un día para el otro.
Lejos de una comunicación formal o de una mediación de partes acorde a la legislación laboral argentina, la respuesta empresaria llegó vía correo electrónico. «Quedó todo cortado, no cobramos el sueldo de este mes, nos mandaron un mail totalmente irregular porque no hubo una comunicación fehaciente por carta documento de suspensión de actividades; fue sólo un mail donde dice que algunos estamos suspendidos y otros no», describió Martín.
De acuerdo con las notificaciones internas difundidas entre el plantel, la empresa dispuso suspensiones por 30 días sin goce de sueldo, desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre inclusive e invocó razones de fuerza mayor, mientras que a otro grupo de empleados se le ordenó continuar cumpliendo funciones de manera remota.
A estos últimos, según trascendió, la compañía admitió por escrito que busca fondos para cancelar el mes de octubre, sin garantías reales para lo que viene.
Para los trabajadores argentinos, el impacto es doble: por un lado, la angustia de no saber cómo afrontar los gastos cotidianos tras el incumplimiento salarial; por el otro, la desprotección de un esquema mixto que deja en una «zona gris» el cálculo de aportes, aguinaldos y una eventual indemnización si la crisis profundiza el vaciamiento de la firma.
Mientras en Paraguay el gobierno intenta contener la crisis política e institucional con leyes de emergencia para los ahorristas, en la vereda de Belgrano los empleados de ITTI/Kaitel continúan de pie frente a unas puertas cerradas, a la espera de que la tormenta financiera que tiró abajo un banco a cientos de kilómetros no termine arrasando con sus fuentes de trabajo. «Vamos a seguir acá hasta tener respuestas, somos trabajadores y trabajadoras comunes, no tenemos nada que ver con la política partidaria», concluyó.




