La firma Expreso El Tero con base en Villa Constitución, que emplea a entre 60 y 70 personas con muchos años de antigüedad, aseguró que no tiene pasivo laboral y que la actividad continúa con normalidad. La caída de los viajes para la industria y el aumento de los costos operativos empujaron a la empresa a reestructurar sus obligaciones fiscales y financieras ante la Justicia.
La empresa de transporte Expreso El Tero SA, una de las principales proveedoras logísticas de la siderúrgica Acindar, presentó formalmente su concurso preventivo de acreedores con un pasivo declarado que ronda los $1.500 millones. La presentación, que tramita ante el Juzgado Civil y Comercial de Primera Nominación de Villa Constitución y fue abierta el pasado 7 de octubre, tiene como objetivo reordenar una deuda compuesta casi en su totalidad por obligaciones fiscales y financieras, mientras la compañía busca mantener su operatoria diaria. A pesar de la magnitud del proceso, la empresa salió a llevar tranquilidad a su plantel de trabajadores.
En ese sentido, el abogado de la firma, Andrés Ferrero, fue categórico al referirse al impacto laboral de la medida: «No tiene ningún pasivo laboral, no ha habido despidos». Según informó Diario El Norte, la compañía emplea a entre 60 y 70 personas, una dotación que se caracteriza por contar con muchos años de antigüedad, lo que refleja la estabilidad histórica del empleo en la empresa familiar de larga trayectoria. De esta manera, el concurso preventivo se presenta como una herramienta para recomponer el horizonte de deudas sin que ello implique, por ahora, una reducción de la plantilla ni una afectación directa a los ingresos de los trabajadores.

El origen de la crisis financiera se explica por la compleja coyuntura que atraviesa el sector del transporte de cargas y la industria siderúrgica. La caída en la actividad de Acindar, su principal cliente, sumada al impacto del aumento de los costos operativos, habría llevado a la firma a acumular un pasivo que la obligó a reestructurar sus obligaciones fiscales y financieras. La presentación judicial busca ahora ganar tiempo para negociar con los acreedores y sostener la operatoria diaria, en un contexto donde la demanda de viajes ha mermado significativamente.
A pesar de la versión oficial que descarta despidos, el historial reciente de la empresa muestra episodios que generan cierta desconfianza. En febrero de 2024, trabajadores de Expreso El Tero realizaron una protesta frente a la firma por el despido de un empleado con 25 años de antigüedad. Asimismo, en otras oportunidades se registraron reclamos por adeudamiento de sueldos que involucraron a unos 90 trabajadores, quienes debieron convocar asambleas para destrabar la situación. Estos antecedentes, aunque no contradicen la afirmación actual de la empresa, explican la inquietud.
Con el concurso preventivo ya en marcha, la sindicatura aceptó el cargo y se fijó el 21 de diciembre como plazo para presentar los pedidos de verificación de créditos. Mientras tanto, la empresa asegura que la actividad continúa con normalidad y que los clientes comprendieron la situación, lo que resulta clave para sostener los ingresos y, con ellos, los salarios. Para los 60 o 70 trabajadores de Expreso El Tero, la prioridad es que el proceso judicial permita sanear las cuentas sin que la crisis financiera termine afectando la continuidad de sus puestos de trabajo, en un contexto industrial complejo donde la caída de la actividad en Acindar ya viene golpeando a todo el entramado productivo de la región.




