Las cámaras empresariales presentaron una denuncia ante la Secretaría de Trabajo por la convocatoria a asamblea del gremio de Conductores Navales SICONARA, que ya lleva cuatro días de demora en las zarpadas. El conflicto real es salarial, los empleadores no responden a la negociación colectiva y además, demandan que no protesten.
El conflicto gremial en el sector pesquero marplatense escaló a nuevas alturas. Las principales cámaras armadoras de la flota fresquera de altura denunciaron formalmente al Sindicato de Conductores Navales y Afines (SICONARA) ante la Delegación local de la Secretaría de Trabajo, al considerar que la convocatoria a asamblea lanzada por el gremio no es más que una «medida de acción directa encubierta» que paraliza la actividad desde el lunes y se extenderá, al menos, hasta el viernes.
En una nota firmada por Fernando Rivera, presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros Fresqueros (CaIPA), y Carlos Casella, gerente Ejecutivo de la Cámara de Armadores, los empresarios denunciaron que el sindicato está interfiriendo de facto en la operatoria habitual de salida de los buques, impidiendo que la flota zarpe a zona de pesca.
Por eso, pidieron a la autoridad de aplicación que intime al gremio para que «cese en toda interferencia» y canalice sus reclamos «por las vías legales correspondientes», aunque hacer asambleas no es ilegal. Los empleadores armadores ya tenían previsto el alistamiento de los barcos para salir al mar pero la protesta frenó los planes. La marinería aún debe cerrar la paritaria salarial.
«Si bajo la cobertura de una asamblea se interrumpe la actividad con demora de zarpada y perjuicios a terceros, la conducta excede el marco de una simple reunión gremial y configura una medida de acción directa», argumentaron en un párrafo de la nota enviada a la Delegación. Los directivos de Armadores y CaIPA aclararon que la denuncia «no implica desconocer la libertad sindical, el derecho de reunión ni de negociación colectiva».
El reclamo salarial de fondo sigue abierto, pero el conflicto ya derivó en un enfrentamiento directo entre el gremio y los armadores en la órbita del Ministerio de Trabajo. Mientras tanto, los barcos siguen amarrados, el reloj corre y la marea no espera.



