Denuncian un pacto empresario-sindical detrás de la trata de personas en la fábrica de baterías clandestina de plomo

La situación se descubrió tras un operativo en dos establecimientos de Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas, donde se rescataron a 14 víctimas de trata de personas para explotación laboral y reducción a la servidumbre. Apuntan a Antonio Rivero, el dueño de baterías Champion y a Fabián Hermoso, líder de los químicos por la situación. De hecho, dentro de uno de los establecimientos se encontró un camión ploteado directamente con la marca Champion. El empresario, además, es referente de una de las cámaras de la actividad.

En un operativo que se llevó a cabo el viernes en dos establecimientos ubicados en la localidad de Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas, las autoridades del Ministerio de Trabajo Bonaerense constataron el funcionamiento de una planta clandestina de desarme de baterías de plomo y una fundición. Durante esa diligencia, se relevó a un total de 23 trabajadores y trabajadoras, de los cuales 14 fueron identificados como víctimas de trata de personas con fines de explotación laboral.

Las condiciones en las que se encontraban eran de extrema gravedad: vivían, comían y dormían en el mismo galpón donde trabajaban, cumplían jornadas de 12 horas y desarrollaban sus tareas sobre residuos de óxido de plomo y ácido, sin ningún tipo de elemento de protección.

La situación, que en la industria química no sorprendió, había sido denunciada hace casi un año por la ATIQyP, gremio de la actividad que buscó representar a los empleados de Baterías Champion y se encontró con una férrea alianza de su dueño con la Fatiqyp que comanda Fabián Hermoso.

«Nos apretaron a los compañeros de la planta e hicieron que se desafilien. Además, Rivero sólo le firma las paritarias a la Fatiqyp. Todos saben que son socios«, le dijeron a InfoGremiales.

Para completar la escena, dentro de uno de los establecimientos inspeccionados ubicado en Jorge Stephenson 3297, en Tortuguitas, encontraron un camión al que se le ve desde afuera el logo de la marca de baterías Champion.

Tanto es así que, en su época de corredor de autos, Hermoso tenía como uno de sus main sponsors a Baterías Champion. Algo que se corrobora en cada imagen que circula de las competencias.

Además de ser dueño de Champion, Antonio Rivero es el principal referente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Acumuladores Eléctricos.

La inspección que destapó este caso se originó a partir de la muerte de un trabajador de 20 años, oriundo de Misiones, quien falleció por intoxicación con plomo. Los estudios médicos detectaron en su sangre 122,8 microgramos de plomo por decilitro, una cifra que representa cuatro veces el máximo que la ley admite para un trabajador expuesto a este metal. Tras el fallecimiento, y con el reporte de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el informe de la aseguradora y el testimonio de un familiar de la víctima, la Subsecretaría de Inspección del Trabajo logró identificar un segundo predio que no estaba declarado ante ninguna autoridad. Con esas pruebas, el pasado 13 de octubre se presentó la denuncia ante la PROTEX por los delitos de trata de personas y reducción a servidumbre.

La exposición a sustancias tóxicas, particularmente plomo, sin los controles adecuados, ya había sido denunciado por InfoGremiales hace más de un año. Fuentes del sindicato ATIQyP indicaron que los medidores de toxicidad de la planta principal Industrias Harbat S.A., conocida comercialmente como Baterías Champion, están ubicados lejos de las áreas reales de trabajo, lo que impide detectar niveles peligrosos de exposición.

Tras detectar síntomas compatibles con intoxicación, el sindicato gestionó análisis clínicos por fuera de la ART, que arrojaron resultados preocupantes: 8 de 15 trabajadores analizados presentaban niveles elevados de plomo en sangre, y uno de ellos alcanzó el 66% de plomo. “Es una locura”, afirmaron desde la organización gremial, que acusa a la ART de ocultar los resultados de los estudios médicos.

Además, los trabajadores denuncian el pago parcial de salarios en negro, la falta de entrega de indumentaria y elementos de seguridad, y condiciones sanitarias deplorables. “No les dan ropa, no limpian los vestuarios, no entregan máscaras. Los pisos están llenos de barro, el techo se filtra, el agua cae sobre tableros eléctricos. Es un desastre total”, detallaron a InfoGremiales.