La paralización de las plantas de Metalfor en Marcos Juárez y Noetinger por incumplimientos salariales enciende alarmas en el sudeste cordobés. La particularidad del caso es que la empresa acaba de anunciar la obtención de un crédito internacional por 50 millones de dólares otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.
La ciudad cordobesa de Marcos Juárez atraviesa un momento de fuerte preocupación social y política a raíz de la crisis que afecta a la fábrica de maquinaria agrícola Metalfor. Este viernes, trabajadores de las plantas ubicadas en Marcos Juárez y Noetinger decidieron iniciar un paro ante la falta de pago completo de la primera quincena de febrero y el incumplimiento total de la segunda.
El conflicto impacta de lleno en el sudeste cordobés, una región cuya economía está fuertemente vinculada a la actividad agroindustrial y metalmecánica. En total, entre ambas plantas, Metalfor emplea a unos 600 trabajadores, cifra que dimensiona el alcance de la problemática en la zona.
La situación recuerda a la vivida recientemente por Pauny, la cooperativa fabricante de tractores con sede en Las Varillas, que cuenta con unos 500 empleados directos y alrededor de 800 puestos si se consideran las fuentes indirectas. Sin embargo, el caso de Metalfor presenta una particularidad: casi en simultáneo con el inicio de la crisis, que incluyó el rechazo de cheques por cientos de millones de pesos, la empresa anunció la obtención de un crédito internacional por 50 millones de dólares otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.
La industria metalmecánica es un eslabón clave del entramado productivo regional, estrechamente ligado al agro. Por ello, el deterioro en empresas como Metalfor podría influir en el denominado “voto agro”, determinante en la única prueba electoral cordobesa prevista para 2026, año electoral en la provincia.
“Si esto no mejora después de Expoagro se complica”, reconoció un intendente de la zona tras dialogar con un empresario del sector agropecuario, reflejando la incertidumbre que atraviesa a la dirigencia local.
Así, la evolución de la crisis industrial no solo definirá el futuro de cientos de familias trabajadoras, sino que también podría reconfigurar el mapa político de una de las regiones más productivas de Córdoba.



