Tras perder la representación en DOTA y en el Subte, se le abre otro frente interno a Roberto Fernández y se acelera la descomposición del poder sindical de la UTA
El gremio viene en un retroceso sostenido. Luego de la fractura que lo dejó con escasa representación en el Grupo DOTA, controlante de buena parte del transporte automotor de la Zona Metropolitana, ahora se abre otro foco de conflicto. La conducción de Roberto Fernández parece estar destinada a marcar el final del poder de fuego temible de la UTA.
Hasta hace algunos años un paro de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) estaba destinado a marcar, en buena medida, el pulso del humor social. Con cada huelga de los choferes de colectivos (y también el subte) los Gobiernos pagaban un costo altísimo por el impacto que tenía la medida de fuerza y por su ola expansiva en lo económico. Hoy, luego de 18 años ininterrumpidos de conducción de Roberto Fernández, el escenario es distinto.
El gremio...










