El Concejo Municipal de Rosario alcanzó un acuerdo entre el oficialismo provincial y La Libertad Avanza para regular las plataformas Uber y Didi con registro de conductores, licencia profesional y seguro, pero sin tarifa mínima. Los trabajadores del taxi rechazan la iniciativa, alertan por la competencia desigual y denuncian que las aplicaciones operan sin seguridad social ni aportes jubilatorios.
La legalización de Uber y DiDi en Rosario quedó al borde de concretarse este miércoles, tras una jornada de intensas negociaciones en el Palacio Vasallo. El oficialismo de Unidos y La Libertad Avanza (LLA) acordaron un dictamen que permitiría tratar el proyecto en el recinto este jueves, con los votos necesarios para aprobar la regulación de las plataformas de transporte. Sin embargo, el interbloque conformado por el peronismo y Ciudad Futura rechazó la iniciativa, y las cámaras de taxis y remiseros anticiparon un “panorama desolador” para el sector.
El punto más conflictivo del acuerdo es la desregulación tarifaria. El texto establece que las plataformas podrán fijar sus propias tarifas sin límites mínimos ni máximos, un escenario que los taxistas consideran una amenaza directa a sus ingresos y a la igualdad de condiciones. “El proyecto saldría con la desregulación total de la tarifa, pese al rechazo nuestro y del sector taxista, de modo que Uber y DiDi van a poder cobrar sin límites. Es uno de los peores escenarios que imaginábamos porque el proyecto acordado es lo más parecido a lo que pretendía el bloque de La Libertad Avanza”, señaló a La Capital el concejal del bloque peronista, Mariano Romero.

El eje laboral atravesó todo el debate. Horacio Yanotti, titular del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario, fue categórico al describir la realidad de los conductores de aplicaciones: “Esto es trabajo negro. Acá no hay seguridad social, acá no hay salud para los trabajadores, acá no hay aporte jubilatorio”. El dirigente reconoció que cerca del 70% de los taxistas ya utiliza aplicaciones para conseguir viajes, empujados por la caída de la rentabilidad y la necesidad de sumar ingresos, pero advirtió que la expansión de las plataformas profundiza la vulnerabilidad de quienes dependen de ellas para subsistir.
Las condiciones que se exigirán a los conductores de Uber y DiDi incluyen licencia profesional, Verificación Técnica Vehicular (VTV) al día, seguro para transporte de pasajeros y ausencia de antecedentes penales, además de la prohibición de operar con motocicletas. “Puntualizamos que los conductores tengan carnet profesional, que los autos tengan la VTV al día, que posean seguro para transportar terceros y que no tengan antecedentes penales, mientras que no aceptamos bajo ninguna circunstancia el traslado en moto”, precisó la concejala Anahí Schibelbein. No obstante, para los trabajadores del taxi, estas exigencias no compensan la falta de una tarifa mínima que nivele la competencia.
La protesta de los taxistas se hizo sentir desde el mediodía frente al Palacio Vasallo, con banderas, humo y cánticos. Los carteles que dejaron sobre el ingreso al edificio resumían su reclamo: “17 mil autos haciendo el trabajo de 5 mil”, “Competencia justa o nada”, “Iguales precios, iguales vehículos” y “Cupos de autos para evitar saturación”. La tensión entre la legalización de una actividad que ya funciona de hecho y la defensa de las fuentes laborales y la protección social de los trabajadores del volante será el nudo central de la votación de este jueves, mientras los gremios advierten que la desregulación tarifaria profundizará la precarización de un sector ya golpeado por la crisis.



