La reconocida cadena de panaderías y cafeterías Le Blé redujo su plantilla de 49 a 15 empleados en pocos meses, mientras acumula 175 cheques rechazados y dos pedidos de quiebra. La empresa busca evitar el cierre definitivo, pero el ajuste ya dejó a decenas de familias sin trabajo.
Be Larch S.A., la sociedad que opera la marca Le Blé, pidió esta semana la apertura del concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Nacional en lo Comercial, luego de que la compañía se viera imposibilitada de hacer frente a sus obligaciones financieras. La presentación judicial expuso una realidad dramática: la empresa pasó de tener 49 trabajadores en noviembre de 2025 a apenas 15 empleados al momento de solicitar el concurso, lo que implica el despido de más de 30 personas en cuestión de meses.
El ajuste laboral fue parte de un intento desesperado por reducir costos ante la caída libre de los ingresos. Según consta en el expediente, la compañía también cerró locales propios que operaban con pérdidas y redujo su estructura administrativa. Sin embargo, ninguna de esas medidas alcanzó para frenar la hemorragia financiera. La deuda total declarada asciende a $1.566,8 millones distribuidos entre 76 acreedores, entre los que figuran bancos, proveedores, organismos fiscales y los propios trabajadores, con acreencias laborales que superan los $112 millones.

El detonante de la crisis se produjo el 10 de abril de este año, cuando la empresa no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y comenzaron a rechazarse los cheques que había entregado. A partir de ese momento, la situación se precipitó: el Banco Central registra 175 cheques rechazados por más de $205 millones, la mayoría emitidos entre abril y junio de 2026. A esto se sumaron dos pedidos de quiebra, uno de la firma Posta Express y otro del proveedor Molino Chacabuco, que reclamaron deudas por cheques electrónicos sin fondos.
La empresa que nació en 2008 como un pequeño emprendimiento de boulangerie en el barrio porteño de Colegiales llegó a tener 39 locales entre propios y franquiciados, e incluso proyectó desembarcar en España. Pero ese crecimiento acelerado se construyó sobre una estructura que quedó obsoleta cuando el consumo se desplomó. Según explicó Be Larch en su presentación judicial, durante 2024 y 2025 sus ingresos cayeron por la pérdida de unidades comerciales, la salida de franquiciados de alta facturación y el menor consumo en gastronomía. En 2025 facturó $2.577,8 millones, un 16% menos que el año anterior, y pasó de ganar $177,6 millones a perder $214,3 millones en solo doce meses.
El concurso preventivo busca ahora que la empresa pueda negociar un acuerdo con sus acreedores para evitar el cierre definitivo y preservar los pocos puestos de trabajo que aún quedan en pie. La compañía pidió judicialmente la reapertura de sus cuentas corrientes en Banco Galicia, Macro, Nación y Ciudad, que fueron embargadas, argumentando que necesita operar para pagar proveedores, impuestos y salarios. Sin embargo, el panorama es desalentador: el capital de trabajo de la empresa ya era negativo en $687,4 millones a fines de 2025, y el auditor había advertido sobre «dudas respecto de la capacidad de la sociedad para continuar funcionando como empresa en marcha». Le Blé se suma así a una larga lista de cadenas gastronómicas que, después de años de expansión, hoy luchan por sobrevivir en un escenario de recesión que no da tregua.




