En paralelo al aumento del trabajo informal en el sector, el Estado se retira del control comercial sobre la industria láctea

A un mes de eliminar el Registro de Operadores Lácteos, el gobierno avanzó con la resolución 103/2026 que termina de desvincular a toda la cadena lechera de los controles oficiales. La Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario reduce sus competencias al rubro carnes y deja de exigir la inscripción de industrias y usinas, en un contexto de creciente informalidad que ya preocupa a las voces del propio sector.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca completó su retirada del control comercial sobre la industria láctea al eliminar del Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos (SIOCAL) a todos los operadores de ese rubro. La medida, formalizada a través de la resolución 103/2026 publicada hoy en el Boletín Oficial, implica que industrias, usinas, depósitos y otros actores de la cadena láctea ya no estarán obligados a registrarse bajo la órbita de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, ni serán alcanzados por su fiscalización.

La decisión llega en un contexto en el que, según advierten voces del propio sector, la informalidad en la industria láctea recrudece. Precisamente, el control y la matriculación de los operadores eran la obligación de esa Dirección Nacional desde la década de 1990, cuando se hizo obligatoria la inscripción de los actores de la cadena. Con esta medida, el Estado deja de ejercer ese control y ya no exigirá la inscripción de los operadores lácteos.

El SIOCAL había sido creado por la propia Secretaría de Agricultura en abril de 2025 con el objetivo de reemplazar al ex RUCA y contar con un nuevo sistema para la inscripción de los operadores de los rubros ganados, carnes y lácteos. En ese momento, Agricultura ya había cedido el control y registro de los operadores del sector granos a ARCA para integrarlo al sistema SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino). Sin embargo, el sistema que quedó en la órbita de Agricultura mantenía a la actividad de la industria lechera, hasta ahora.

El proceso de retirada comenzó a tomar forma el pasado 11 de junio, cuando mediante la resolución 81/2026, el gobierno dispuso la eliminación formal del Registro de Operadores Lácteos, una herramienta que durante dos décadas estuvo destinada a fiscalizar a los actores de toda la cadena. Ese registro había funcionado en el marco de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), disuelta en 2011. En aquella oportunidad, el gobierno argumentó que el registro operaba «sin sustento técnico-legal y operativo» y derogó las normativas que regían la fiscalización y control de la actividad láctea.

Ahora, a un mes de aquella decisión, la resolución 103/2026 dispuso que el SIOCAL se adapte a las nuevas reglas y deje de contener a la industria láctea. De este modo, la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario reduce formalmente sus competencias al rubro carnes y concluye su retirada del sector lácteo. Esto significa que industrias, usinas y otros operadores ya no estarán bajo su órbita para acreditar el cumplimiento de obligaciones comerciales, impositivas y administrativas.

Una paradoja administrativa subsiste en la norma: el sistema no cambiará de nombre. El artículo 3 de la resolución establece: «Mantiénese la denominación del Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos (SIOCAL), a fin de preservar la continuidad operativa del sistema y resguardar la seguridad jurídica de los operadores». A pesar de que la «L» de lácteos ya no tiene razón de ser, el sistema seguirá llamándose igual.

En la normativa publicada en junio, la propia Secretaría de Agricultura había justificado su decisión de eliminar el registro argumentando que «la práctica ha demostrado la carencia de operatividad del registro de operadores mencionado, desprovisto de mecanismos efectivos de fiscalización, control y sanción de infracciones, lo que a su vez ha impedido asegurar la actualización, veracidad e integridad de los datos allí contenidos». Con la publicación de la resolución 103/2026, el Estado completa su retiro definitivo del control comercial sobre la industria láctea.