La firma mayorista de artículos de limpieza Lustramax despidió a nueve operarios en los últimos días y suma 37 cesantías en lo que va del año. En medio del reclamo, los trabajadores denuncian que la compañía ofreció pagar las indemnizaciones con productos propios, como papel higiénico y rollos de cocina, o en 12 cuotas, mientras el dueño justifica la medida por una «crisis» que bordea el cierre.
La empresa de artículos de limpieza Lustramax, con plantas en la localidad bonaerense de Tortuguitas, activó una nueva ola de despidos que ya suma nueve cesantías en los últimos días, sumándose a los 28 recortes realizados a principios de año. Esta situación generó un fuerte reclamo por parte de los trabajadores, quienes denunciaron la insólita propuesta de la compañía de abonar las indemnizaciones con productos de su propia fabricación, como papel higiénico y rollos de cocina, o en doce cuotas.
Los delegados de los empleados detallaron la crítica situación que se vive puertas adentro. «No te mandan telegramas, llegás a la puerta y te dicen que no podés ingresar. Después te citan a Recursos Humanos para que firmes un arreglo en 12 cuotas», declaró Leandro Gómez, delegado de la fábrica. La oferta de pago con mercadería fue rechazada de plano por los trabajadores, quienes la calificaron como una falta de respeto y una modalidad extorsiva que busca presionarlos para que acepten condiciones desfavorables, fijando además el precio de los productos de manera unilateral.

El conflicto va más allá de la forma de pago de las indemnizaciones. Los trabajadores denunciaron que la empresa no está depositando los aportes jubilatorios ni abonando la obra social, a pesar de que sí realiza los descuentos correspondientes en los recibos de sueldo. Esta situación, sumada a la negativa de la empresa a acatar fallos judiciales que ordenan la reincorporación de delegados despedidos, ha derivado en un estado de asamblea permanente y en la realización de movilizaciones frente a las instalaciones de Tortuguitas para exigir el fin de las desvinculaciones y el pago a término de salarios y cargas sociales.
En contrapartida, el dueño de Lustramax, Ezequiel Sosa, justificó las medidas enmarcándolas en un proceso de reestructuración necesario para evitar el cierre total de la compañía. Sosa sostuvo que la empresa está «casi cerrada» y en un «proceso de crisis», y denunció presuntas situaciones de extorsión, llegando a afirmar que se siente «rehén» de los delegados sindicales. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo ya había ordenado a principios de año la reincorporación inmediata de los trabajadores despedidos, una resolución que la empresa rechazó explícitamente.
Ante este escenario de tensión, los empleados de Lustramax mantienen su postura firme. La comisión interna de la fábrica emitió un comunicado exigiendo la reincorporación de los trabajadores despedidos y el pago completo del aguinaldo, dejando claro que no aceptarán ninguna suma en cuotas ni pago en especie. Con medidas de fuerza y presentaciones administrativas ante el Ministerio de Trabajo en curso, los trabajadores advierten que continuarán con sus reclamos hasta obtener una respuesta que garantice el cumplimiento de sus derechos laborales.




