El precio del gas se multiplicó por ocho y pone en jaque a la industria argentina que podría quedar paralizada

La eliminación de subsidios y el conflicto en Medio Oriente dispararon el costo del Gas Natural Licuado a niveles impagables. Fábricas de todo el país frenan su producción y miles de trabajadores quedan en vilo.

El invierno llegó con una factura energética que la industria argentina no puede pagar. La decisión del Gobierno de transferir al sector privado la compra de Gas Natural Licuado (GNL) y eliminar los subsidios, en un contexto de guerra en Medio Oriente, hizo que el precio del combustible se disparara a valores récord de hasta 24 dólares el millón de BTU. Esto representa ocho veces más que los 3 dólares que las industrias pagaban por el gas de red .

El resultado es una crisis que ya obligó a más de 130 fábricas en todo el país a interrumpir su producción, según la Unión Industrial Argentina. Para muchas empresas, la ecuación es simple y brutal: es más barato parar la planta que producir con GNL a precio internacional.

«Es un precio que no podemos pagar», sentenció el gerente general de la Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER), Favio Casarin a Clarín. Empresas como Fanelli y Ctibor, en la localidad bonaerense de La Plata, ya debieron detener sus líneas de producción ante la falta de gas. Desde la distribuidora Camuzzi confirmaron el corte total de abastecimiento a estas firmas, una medida que puede extenderse hasta 60 días al año, según la normativa vigente.

El diagnóstico es compartido en varias regiones del país. La Unión Industrial de Salta advirtió que la provincia enfrentará una reducción del 35% en la capacidad de gas para la industria. En Tucumán, la distribuidora Naturgy ya aplica restricciones del 70% y se prepara para cortes graduales que podrían durar entre 70 y 85 días. «Numerosas plantas deberán detener parcial o totalmente sus procesos», advirtió la Unión Industrial de Tucumán, alertando sobre el impacto en el empleo en una región que ya opera al 60% de su capacidad instalada.

Para una empresa ceramista, detener la producción por un mes implica asumir el costo de los salarios de ese período. Pero contratar GNL al precio internacional equivale a un gasto extra de un mes y medio de sueldos, una pérdida que no se puede trasladar al precio del producto final .

La crisis actual es el resultado de una tormenta perfecta autoinflingida. El Gobierno justifica el fin de los subsidios por el alto costo fiscal, pero hasta sus defensores admiten fallas en la planificación. La licitación para que privados gestionaran la compra de GNL se lanzó tarde, en abril y mayo, cuando debería haberse hecho el año anterior.

A esto se suma que el sistema de transporte de gas carece de la capacidad para llevar la producción de Vaca Muerta a todas las regiones del país. La ampliación del gasoducto Perito Moreno recién estará lista en abril de 2027. Mientras tanto, para el NOA y Córdoba la solución depende de un nuevo gasoducto de 750 kilómetros que no tiene financiamiento definido y ni siquiera tiene licitación.

El drama del gas se da en un momento crítico para el empleo industrial. La pérdida de puestos de trabajo en el sector ya se siente: entre 3.000 y 4.000 empleos formales se pierden por mes en la industria en lo que va del año, según datos del INDEC.