El destino de un fideicomiso de 35 millones de dólares, el virtual regreso de Antonio Caló y el empoderamiento del Grupo Olmos, las primeras decisiones de la intervención de la UOM

(Por Jorge Duarte @ludistas) La estruendosa intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) empezó a tomar determinaciones de gestión, mientras está pendiente el diferendo electoral. Recibió al exmandamás del gremio, Antonio Caló, que reubicó parte de su gente, empoderó al Grupo Olmos en el control de la salud y ahora deberá definir el destino de un fideicomiso de unos 35 millones de dólares que tenía la conducción gremial.

Fuera del estruendo político, sindical y mediático original que generó la determinación de intervenir la UOM, tal vez el gremio más emblemático del movimiento obrero argentino, la nueva plana mayor del sindicato empezó a tomar decisiones que pueden marcar, en buena medida, lo que será su paso por la organización.

Alberto Biglieri, abogado a cargo de la intervención durante al menos los próximos seis meses, una vez que tomó posesión y después de tomar prudente distancia en los primeros momentos de ebullición en la opinión pública, empezó un proceso de depuración. Despidió a buena parte del personal técnico que trabajaba en el sindicato. A casi todos les ofreció «acuerdos voluntarios» bajo un régimen cuasi extorsivo bajo amenaza de no depositar el último mes.

Fueron pocos los sobrevivientes, una de ellas la exsecretaria de Naldo Brunelli que se ubicó estratégicamente como asesora del nuevo número 1 de los metalúrgicos. Biglieri, un dirigente muy cercano a Daniel Angelici que lo promovió como consejero de la magistratura porteña en 2019 en un acuerdo con Emiliano Yacobitti, además resolvió el regreso de buena parte de los empleados que ocuparon cargos en la gestión de Antonio Caló, previo al asenso de Furlán. Muchos de ellos se había ido con indemnizaciones multimillonarias.

«Antonio (Caló) estuvo acá el jueves 11. Pasó por el piso 7 y por el piso 9. Se quedó casi todo el día. Incluso se cruzó con el auditor médico», le dijeron a InfoGremiales fuentes metalúrgicas que constataron el paso de quien fuera secretario General del sindicato por 18 años y cayera en desgracia en 2022 bajo una lista que encabezó el hoy desplazado Abel Furlán.

El destino de un fideicomiso de 35 millones de dólares, el virtual regreso de Antonio Caló y el empoderamiento del Grupo Olmos, las primeras decisiones de la intervención de la UOM

Al compás del regreso de la plana mayor de caloismo y del despido de todo el personal de confianza de Furlán, la intervención sumó el retorno del poderoso Grupo Olmos, viejos conocidos de los metalúrgicos. Los que transitan los pasillos de la sede de la calle Alsina señalan la presencia frecuente de Ariel Raúl Sosa, quien se desempeña como una de las principales autoridades médicas y directivas de la RED BASA, la red de salud privada y prestadora de los Olmos que por muchos años tuvo a su cargo la salud de la UOM.

De hecho Sosa sería el nuevo auditor médico de la Obra Social algo que por ejemplo no le habría causado mucha gracia a Caló. El excacique de los metalúrgicos le había atribuido en buena medida la responsabilidad de su caída en desgracia a las deficiencias en la atención de la salud que atravesaban los trabajadores del sindicato.

El Grupo Olmos es un holding de empresas presididas por Raúl Olmos que tiene un peso importante en la salud, pero que también opera cuestiones vinculadas al software, los seguros y los medios, entre varias otras ramificaciones de negocios. Su paso por el gremio en la etapa de Caló resultó traumática.

Las miradas, ahora, están puestas en los recursos anticíclicos que había juntado el gremio y que no tenían un destino concreto. Se trata de un fideicomiso de unos 35 millones de dólares que estaban en manos de la Secretaría Nacional de la UOM y que manejará Biglieri sin certezas de asignación.