Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) denunciaron controles en accesos, requisas de pertenencias y un operativo de Gendarmería Nacional Argentina dentro de los centros atómicos. Aseguran que las medidas buscan intimidar al personal en medio de recortes salariales y cuestionan la paralización de proyectos estratégicos del sector nuclear.
Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) denunciaron un fuerte operativo de seguridad en los accesos a los centros atómicos del organismo y advirtieron sobre un clima de tensión en el sector. Según señalaron a través de un comunicado, el Gobierno nacional dispuso controles sobre bolsos y vehículos del personal, además de un despliegue de efectivos de Gendarmería Nacional Argentina equipados con armamento en zonas de trabajo.
De acuerdo con la denuncia, las medidas se adoptaron mientras autoridades del organismo se encontraban en Estados Unidos. Los trabajadores interpretaron el operativo como un intento de “amedrentamiento” hacia el personal en medio de un contexto de conflicto laboral y cuestionaron lo que consideran un despliegue “desproporcionado” de fuerzas de seguridad dentro de instalaciones científicas.
El reclamo también se vincula con la situación salarial del sector. En el comunicado, los trabajadores afirmaron que recientemente se aplicó un recorte de alrededor de 100.000 pesos en los ingresos, lo que agravó el malestar en el organismo. Según indicaron, la combinación de ajustes y medidas de seguridad contribuye a profundizar la crisis que atraviesa la institución.
En el documento también se cuestiona la gestión del área nuclear durante los últimos años y se menciona la salida de Damián Reidel, a quien señalan como una de las figuras cercanas al presidente Javier Milei. Los trabajadores sostienen que en ese período hubo cambios reiterados de autoridades y una falta de avances en proyectos estratégicos del sector.

Entre las principales preocupaciones mencionadas se encuentran la paralización del proyecto CAREM, considerado un reactor modular de diseño nacional, y las demoras en la extensión de vida útil de la central nuclear Atucha I. También señalaron problemas de financiamiento en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y la falta de avances en iniciativas vinculadas a la exportación de combustibles nucleares.
Frente a este escenario, los trabajadores advirtieron sobre lo que consideran un deterioro del sector nuclear argentino y reclamaron medidas para revertir la situación. “El futuro está en nuestras manos”, señalaron en el comunicado, al tiempo que convocaron a defender el desarrollo de una actividad que calificaron como histórica y estratégica para el país.




