Trabajadores de Algodonera Avellaneda pedirán ante la Justicia seguir produciendo: «Si va a una quiebra, no cobra nadie»

La empresa Algodonera Avellaneda, relacionada al Grupo Vicentin, acumula una deuda millonaria con el Banco Nación que duplica su valoración patrimonial. Los empleados presentarán un escrito ante la Justicia para pedir que se mantenga la producción activa, mientras el juez define si habilita la continuidad operativa o avanza hacia la liquidación.

La situación de Algodonera Avellaneda atraviesa horas decisivas tras una audiencia judicial que los representantes de los trabajadores calificaron como «negativa». Los números expuestos en el expediente revelan que el patrimonio de la firma, tasado en 65.000 millones de pesos, resulta ampliamente insuficiente para hacer frente a la abultada deuda que mantiene con el Banco Nación, lo que encendió todas las alarmas en el seno del personal.

Juan Bandeo, vocero del sector, expresó en diálogo con Radio Amanecer la profunda inquietud que atraviesa a los empleados ante la posibilidad de que el magistrado a cargo dicte la quiebra. «Si va a una quiebra no cobra nadie», advirtió el dirigente, quien subrayó que ese escenario sería el más perjudicial para todos los actores involucrados: ni los acreedores ni los trabajadores recuperarían lo que se les adeuda.

El impacto social de una eventual liquidación sería devastador para la región. Cerca de 500 familias quedarían en la calle, ya que el número incluye tanto al personal de las desmotadoras como a los empleados de Buenos Aires, quienes también arrastran salarios impagos. La caída de la empresa no solo implicaría la pérdida de los puestos de trabajo actuales, sino también el cese de toda actividad productiva en un sector clave para la economía local.

Frente al pesimismo que arrojan los informes financieros, los trabajadores insisten en que la única alternativa viable para garantizar el cobro de los acreedores y el pago de los haberes adeudados es mantener la fábrica en funcionamiento. En ese sentido, señalaron que existe un proyecto de trabajo que se extiende hasta diciembre y que incluso contempla la posibilidad de sumar más personal si la situación logra estabilizarse.

Bandeo hizo un llamado a la empresa y a los acreedores a «bajar un cambio» y priorizar la producción por encima de las disputas legales. Como parte de esa estrategia, los empleados confirmaron que presentarán un escrito ante el juez para solicitar formalmente que se preserve la puesta en marcha de la algodonera. La decisión final quedará ahora en manos del magistrado, quien deberá definir si apuesta por la continuidad operativa o si, por el contrario, avanza hacia la liquidación de los activos.