En una nueva asamblea, empleados de Algodonera Avellaneda relataron sus casos y se encuentran al límite, incluyendo la pérdida de acceso a una vivienda por no poder presentar recibos de sueldo. El abogado del gremio analizó el complejo escenario judicial y advirtió que “en quiebra, los reclamos no van a tener buen puerto”.
La situación de los trabajadores de Algodonera Avellaneda, empresa textil del grupo Vicentin, continúa agravándose día a día mientras persiste la incertidumbre sobre el futuro de la compañía. Este martes 9 de junio, en una nueva asamblea realizada en la sede del Sindicato de Obreros Textiles de Reconquista, los empleados expusieron la cruda realidad que enfrentan tras más de siete meses sin percibir sus salarios.
Los testimonios reflejaron consecuencias devastadoras. Algunos trabajadores denunciaron cortes en el suministro eléctrico de sus hogares por falta de pago. Pero quizás el caso más desgarrador fue el de un obrero que relató, con evidente tristeza, haber perdido la posibilidad de acceder a una vivienda en el Loteo Belén. “Luché mucho para poder tenerla y la perdí sin siquiera tenerla”, expresó el trabajador, quien actualmente sobrevive realizando changas y vive en una pequeña habitación ubicada en el fondo de la casa de su madre.
En el marco de la asamblea, Radio HOY entrevistó al Dr. Mauro Casella, abogado del gremio, quien se refirió al dictamen emitido por la sindicatura, especialmente en relación al pedido de la empresa de excluir al Banco Nación, al que califican como un “acreedor hostil”.
“Considera que el juez podría declarar que hay acuerdo entre los acreedores y la algodonera. No dice que se excluya al Banco Nación, pero se interpreta que, si se declara el acuerdo, se excluye al Banco Nación”, analizó Casella.

El letrado fue contundente respecto a la postura del sindicato: “Si nosotros tenemos alguna posibilidad de resolver los reclamos de los trabajadores y que se cumpla con todo lo que se les adeuda y que se reactive la empresa, es con la empresa funcionando; en quiebra, básicamente, todos esos reclamos no van a tener buen puerto”.
Además, el abogado calificó como “complejo” un eventual período de salvataje (cramdown) debido a la magnitud de la deuda con el Banco Nación. “Debería ser un tercero que se meta demasiado interesado en la empresa y que pueda negociar fuertemente. Yo lo veo difícil”, opinó, aunque reconoció que “uno nunca pierde las expectativas ante las distintas posibilidades que te da el proceso concursal” y expresó su deseo de que “cualquiera de las alternativas que surjan para que la empresa siga funcionando se dé”.
Sobre la situación social, Casella confirmó que se logró dar cobertura médica de urgencia y asistencia económica a un operario de Buenos Aires con un hijo enfermo y a cuatro trabajadores locales que lo requerían. Sin embargo, remarcó que para el grueso del personal la realidad es “absolutamente angustiante”.
El abogado detalló que, a partir de su participación en las asambleas, va conociendo los casos y las consecuencias individuales que tiene este conflicto, que define como “colectivo”. En ese marco, explicó que desde el sindicato intentan dar respuesta a las distintas situaciones que atraviesan los trabajadores, realizando peticiones y gestiones en la medida de lo posible, incluso presentándose hasta a juicio ejecutivo.
Mientras tanto, los empleados de Algodonera Avellaneda siguen esperando una solución que permita reactivar la producción y cobrar los salarios adeudados, en una pelea que ya supera los siete meses y que amenaza con profundizar aún más las heridas sociales en la región.



