Ratas, frío y salarios de miseria: trabajadores de la empacadora de frutas Magnifresh protestan en la fábrica

Los empleados de la empacadora de frutas Magnifresh llevan una semana acampando en las puertas de la planta ubicada cerca de Baradero en reclamo de salarios adeudados y por condiciones de trabajo que describen como infrahumanas. Jornadas de 12 horas, comida en el piso junto a roedores y un dueño que filma las patentes de los manifestantes son parte del paisaje de un conflicto que ya llegó al Ministerio de Trabajo bonaerense.

Una semana lleva el acampe de los trabajadores de Magnifresh en las puertas de la planta ubicada en la localidad de Alsina, a pocos kilómetros de Baradero. Mientras el 9 de julio se celebraba la tradicional Fiesta del Locro y la empanada a pocas cuadras, los empleados de esta empacadora de frutas y verduras mantenían su protesta por salarios impagos y condiciones laborales que, según denuncian, rozan la esclavitud.

La empresa, propiedad de Ignacio Santoro, emplea a 150 personas que trabajan en turnos de 12 horas, de 5 de la mañana a 5 de la tarde, y de 5 de la tarde a 5 de la mañana. Los trabajadores cobran $35.000 por jornada, sin que se respete el convenio colectivo ni existan categorías laborales. «Comemos en el piso con veneno para ratas al lado. Tenemos que trabajar pateando a los ratones», denunció Florencia, una trabajadora que lleva casi tres años en la empresa, en declaraciones a Radio 750.

Carina, delegada de la planta, relató que tienen media hora para almorzar, donde los hacen fichar y luego se los descuentan del banco de horas. No tienen comedor: comen en el piso, entre mugre, ratas y frío. Los baños están fuera del galpón, obligando a cruzar a la intemperie, y tienen apenas tres minutos para ir, ya que «si te excedés, te suspenden». Además, hay cámaras por todos lados, incluso en la puerta de los sanitarios. La ropa de trabajo, que incluye calzado, abrigo, guantes y cofias, tampoco les es provista.

La situación es aún más grave en materia salarial. Los trabajadores denuncian que cobran solo el 20% en blanco y el 80% en negro, en sobres que este mes llegaron vacíos para algunos. Tampoco les pagan la obra social ni el aguinaldo. «Tengo a mi hija, un alquiler. El domingo es su cumpleaños y estoy en esta situación. No sé ni siquiera si voy a poder comprarle una tortita para que festeje», contó Florencia entre lágrimas.

Los trabajadores pertenecen al Sindicato de Embaladores, Descartadores y Alambradores de San Pedro (S.E.D.A.). Este lunes, el gremio mantuvo una reunión en el Ministerio de Trabajo, que intimó a la empresa a pagar los salarios adeudados. Sin embargo, según denunciaron los empleados, luego del encuentro circularon amenazas de desalojo y persecución judicial.

Desde que comenzó el acampe, el dueño Ignacio Santoro filmó las patentes de las motos de los trabajadores en un intento de amedrentarlos. Los trabajadores resolvieron mantenerse en el lugar a pesar de las presiones. «No somos gente conflictiva, pedimos lo que nos corresponde. Eso es lo que está pasando», sostuvo Florencia.