Hospital Pediátrico de Resistencia: denuncian salarios congelados y precarización

Trabajadores del principal hospital infantil del Chaco denuncian más de un año sin paritarias, sueldos por debajo de la canasta básica y contratos sin regularizar. Advierten sobre un alto nivel de agotamiento extremo y reclaman una audiencia urgente al gobernador Leandro Zdero.

Los trabajadores del Hospital Pediátrico de Resistencia atraviesan una situación crítica marcada por salarios congelados, precarización laboral y un fuerte desgaste físico y emocional. En medio del ajuste impulsado por el gobernador del Chaco, Leandro Zdero, el personal de salud volvió a alzar la voz ante la falta total de respuestas del Ejecutivo provincial y reclamó una audiencia urgente para destrabar el conflicto.

Desde hace más de un año, los sueldos permanecen congelados y no se convocan paritarias. Mientras el costo de vida continúa en alza, gran parte del personal cobra entre 700 y 800 mil pesos mensuales, ingresos que se ubican por debajo de la canasta básica. Incluso médicos con más de dos décadas de antigüedad no alcanzan los dos millones de pesos, una situación que profundiza el pluriempleo y el agotamiento en un sector ya sobrecargado.

La médica Tania Zampayo denunció públicamente la falta de diálogo con el Ministerio de Salud Pública y aseguró que, desde la asunción de Zdero, no existieron instancias formales de negociación. “No hubo reuniones, paritarias ni respuestas”, afirmó, y remarcó que el deterioro salarial impacta de manera directa en las condiciones de trabajo y en la calidad de vida de quienes sostienen el sistema sanitario.

Hospital Pediátrico de Resistencia: denuncian salarios congelados y precarización

A la pérdida del poder adquisitivo se suma la situación de cientos de trabajadores contratados que continúan sin regularización. Muchos de ellos no cuentan con contrato formal, obra social ni cobertura legal, pese a desempeñar tareas asistenciales y atender pacientes a diario. Esta precariedad, advirtió Zampayo, profundiza la incertidumbre y el estrés laboral.

El impacto del conflicto salarial también se refleja en la salud mental del personal. Según datos relevados por los propios trabajadores, ocho de cada diez empleados del sector presentan síntomas de agotamiento extremo o burnout. Jornadas extensas, salarios insuficientes y la necesidad de sumar otros empleos configuran un escenario de desgaste permanente.

Como si fuera poco, los trabajadores denunciaron la suspensión del refrigerio para quienes cumplen guardias nocturnas, fines de semana y feriados, lo que los obliga a afrontar de su bolsillo la alimentación durante extensas jornadas. A pesar del conflicto, garantizaron que la atención no se interrumpe. “El hospital funciona las 24 horas, pero lo hace a costa de la salud física y mental de quienes trabajamos acá”, advirtieron, mientras aguardan una respuesta concreta del gobierno provincial.