sábado, septiembre 25

Existimos porque resistimos

Por Alejandro el “Gitano” Ulloa @GitanoUlloa

Merecemos más de lo que tenemos. Los candidatos en campaña alcanzan notoriedad esquivando la realidad y tirando frases pensadas para las tapas de los diarios sensacionalistas del siglo pasado. “Garchar”, es polémico y el robo descarado y republicano del macrismo con las tarifas y la deuda externa era una jodita y quedó. Lo que debería ser el debate de cara a los votantes llega las cámaras y flashes muuuuuy de vez en cuando. La distribución del ingreso y pactos con organismos internacionales brillan por su ausencia en los debates. Lástima. De esa manera se vota influenciado por “sensaciones” y no por programas políticos delimitados que comprometan al candidato con el electorado. Un “vamos viendo” a futuro que no promete nada bueno.

Como que la plata no alcanza, ¿cierto? ¿Vos te diste cuenta de que todos empezamos tipo 22 o 25 del mes a meter tarjeta en el chino y pagar en la carnicería con una bicicleta de dos o tres cuotas? “Saldo insuficiente” aparece todo el tiempo hasta para compras pequeñas. ¿Vos registrás que cada vez más gente pide ropa o algo para comer, que está lleno de personas en situación de calle?

¿O ya te acostumbraste? Con la pandemia se cortó incluso el trabajo de limpieza en casas particulares. El programa Potenciar Trabajo ofrece la mitad del salario mínimo vital y móvil, $14.580 en septiembre por cuatro horas diarias. Una miseria. Y no llega ni a un tercio de los solicitantes. Las soluciones para el desempleo estructural no llegan, y a las ollas populares van jóvenes que no consiguen meter changas o no cartonean porque viven lejos. Hay pibas con hijos que van al merendero a dar una mano y se llevan un plato de comida a la casa, por la falta de trabajo por la pandemia y más allá de la pandemia. Es día a día.

Ojo con naturalizar lo que los poderosos no quieren que veas. Ojito con candidatos que te hablan del peligro del Covid (que menos mal que amaina por la política sanitaria de vacunar) y no te dicen nada del peligro del hambre. Ojo porque ya los saldos de la SUBE obligan a pedir al chofer que te lleve gratis o a saltar molinetes porque la plata no alcanza. Qué pasa que no frenan la inflación y las empresas de la alimentación ganan millones que fugan rápidamente y presentan balances en rojo para cagar a sus acreedores (Molino Cañuelas, por ejemplo) ¿Hay ocupación sin empleo y vida sin salario? Ya se debatió mucho sobre marginalidad y economía informal. Trabajo genuino vs. planes. Y ahora, Salario Universal o ingreso mínimo vital.

Hablando de todo un poco, el tema de los temas es conseguir un trabajo. Digno o en negro, pero cualquier laburo que te permita encarar el alquiler, los gastos de ropa de los pibes o de proteínas (carne o verduras y frutas) para rajarle a la harina y los guisos de los comedores. Alquilar una casa no digamos en Pompeya o La Boca, háblame de alquilar en Varela o Berazategui. El tema de tener un techo no se resuelve con promesas de campaña que quedan en la nada al día siguiente de las elecciones. Los sindicatos no logran presentar a sus afiliados planes de vivienda. Los municipios no consiguen tierras con mejoras para que se pueda construir. No hablamos de diez mil viviendas: hacen falta entre TRES Y CINCO MILLONES mínimo de “soluciones habitacionales”.

Una solución realista es pedir lo que “no se puede”

Corren tiempos de darle poca bola a los políticos y frío electoral. Saliendo del duro trance de la pandemia, uno de los aspectos que debería resaltar del gobierno es la acotada recuperación industrial y créditos para consumo porque la producción total está por arriba del 2019 y en algunos sectores incluso por encima de 2018. Pero nadie habla de algunas cosas importantes porque si los periodistas repreguntan tiran a la parrilla al candidato. Como lo del Fondo, ¿viste?: “Es un acuerdo que no lo puede pagar el pueblo argentino porque el pueblo argentino ya pagó demasiado el daño de los que irresponsablemente lo endeudaron”. Buen concepto de Alberto Fernández. De impuestos progresivos a los que más tienen no se habla. Pero la plata de los DEGs pasó de largo y fue a pagar deuda con… el FMI.

Nadie pone el dedo en la llaga: las cuestiones como distribución del ingreso, pobreza, inflación, empleo y salarios no están en agenda. Dos tercios tienen una imagen negativa del FMI pero “pasaron cosas”. Las identidades políticas de los votantes son líquidas apenas más allá del núcleo duro de la militancia ideologizada. Un tercio se identifica como peronista, y solo uno de cada diez dice ser radical y otro tanto macrista. Un cuarto de las personas no se identifica con ninguna fuerza política. La derecha, la izquierda y los libertarios (¿?) no llegan a dos dígitos.

Programas de formación o reducción de aportes patronales no brindan resultados significativos si no hay impulsos estatales que apunten a un crecimiento de la actividad económica y que incentiven a contratar nuevos trabajadores. Hay iniciativas como lo relacionado a nuevas tecnologías, por ejemplo, pero en términos agregados no vas a modificar sustancialmente la situación. ¿Por qué no arrancamos con la obra pública con mano de obra intensiva a lo pavo?

En una reunión para cosechar apoyo electoral y tirar líneas políticas el jefe de Estado les dijo a los jefes de la CGT reunidos en la Rosada que “en la Argentina de hoy todos deben tener un trabajo” y añadió: “El trabajo dignifica y junto al salario son las poleas de transmisión que garantizan la escala social ascendente”. Abogó por “una Argentina con más inversión, más trabajo y más producción. Allí está la vida que queremos”. Los pibes que están cansados de tirar currículum en CompuTrabajo y ZonaJobs: se miran asombrados y agregan más desconfianza a sus ideas porque esas buenas intenciones no les hablan de SU realidad.

Las otras elecciones de noviembre, las de la CGT, siguen enroscadas en vicios tradicionales de la dirigencia sindical. La renovación de autoridades de la CGT el 11 de noviembre presenta dos candidaturas fuertes tributarias de Héctor Daer y Hugo Moyano. Pero “no se trata de juntar dirigentes solo para elegir una nueva conducción, sino de debatir el modelo de país que debe encarnar el movimiento obrero a través de un proyecto concreto”. Lo dijo el ferroviario Sasia, referente del espacio Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional (Semun), soporte y socio principal de la pretensión de Hugo Moyano de colocar a su hijo Pablo en la cumbre cegetista. Sasia aclaró que el debate sobre el proyecto de país debe incluir “propuestas concretas a corto, mediano y largo plazo y una agenda programática para aportar a la reconstrucción sobre la base del empleo y la producción”.

“No saben la tranquilidad que me da que la CGT me banque. Hagan el esfuerzo de unirse”, pidió Alberto Fernández ante los representantes del Consejo Directivo encabezados por Héctor Daer. “La unidad sindical es central. Mientras yo sea presidente ustedes van a tener voz, estén o no en una lista”, planteó el jefe de Estado. Los popes cegetistas se llevaron fondos por unos $7.000 millones para compensar los gastos por discapacidad de los afiliados y esperan recibir otros $4.000 millones de fondos extra para las obras sociales antes de fin de año.

La reforma estatutaria para integrar a las mujeres

Las elecciones cegetistas tienen un costado difícil de entender y procesar para la sociedad. La evolución en general va mucho más rápido que las adaptaciones propuestas. La gremialista de la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA- Santa Fe) y ex secretaria de Salud Laboral de la CGT, Sandra Maiorana, dijo que el proyecto de reforma del estatuto es “difícil”. Maiorana fue desplazada por la conducción del gremio de médicos AMRA y separada del Consejo Directivo de la CGT. En agosto llevó el caso ante el Inadi y el Ministerio de Trabajo; Maiorana es médica e integra la regional Santa Fe de AMRA y denuncia por violencia de género, persecución y hostigamiento a cuatro gremialistas de su seccional a quienes acusa por “misoginia, agresiones verbales y denostación”. Incluyó además al titular del gremio a nivel nacional, Erick Mendoza Díaz.

“En 2018 yo soy sacada de la CGT por toda la comisión nacional en donde tiene mayoría la gente que representa seccionales de Buenos Aires. Mi seccional es la más grande todas, es la que tiene más de la mitad de los afiliados”, sostuvo Maiorana. La sindicalista profundizó: “La Ley Camaño de cupo femenino del 30 por ciento para el universo sindical no se cumplió nunca. La CGT habla de unión pero hay sectores distintos figurando juntos. La unidad real no la vi nunca. Se habla de unión pero hay sectores distintos que solo figuran juntos, no unidad real”, alertó en una entrevista con Télam.

“Un hombre ocuparía una futura secretaría y una mujer sería su suplente. ¿Quién decidirá? Las mujeres no quieren llegar a la CGT para servir café. Hoy cotiza en bolsa y queda muy bien y evolucionado posicionarla. Pero, ¿es real la intención?”, se interrogó Maiorana sobre la promoción de la participación femenina en el sindicalismo. Para la dirigente, se trata de un proyecto de reforma “parcial y transitoria para solucionar un problema y quedar bien”, aseveró.

Su ex compañera del Consejo Directivo, la modelo Noe Ruiz, señaló: “Maiorana sabe mucho de Salud Laboral y tiene claro lo que es el sindicalismo y el proceso de crecimiento de la mujer. La CGT quiere la integración, me consta, pero no es fácil hacerlo en todos los gremios porque se requiere adaptar los estatutos. No es sencillo cambiar de golpe, porque ello implica desplazar compañeros y no todos aceptan dar un paso al costado. El proceso requiere sobre todo seriedad y respeto”. Para la sindicalista, es necesario empoderar a los jóvenes y al referirse al futuro, donde “habrá hambre, desempleo y pérdida de derechos muy probablemente”. Pesimista la compañera.

“Para todos los hombres (y mujeres) de buena voluntad”

El preámbulo de la Constitución argentina identifica a tres grupos como destinatarios de la ley de leyes: “nosotros”, “nuestra posteridad” y “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Recién ahora, y con limitaciones, en nuestra Argentina diversa, multicultural y feminista parece que puede recogerse algo de aquella aspiración. La Argentina de puertas abiertas, discriminatoria de todo extranjero no propietario de medios de producción se engaña a sí misma “garantizando derechos”.

Con el hijo de italianos Mauricio Macri de presidente, la policía apaleó sin piedad a vendedores ambulantes (con especial saña a los compañeros africanos) y artistas callejeros o artesanos. Los ministerios de Trabajo apañaron la explotación de mano de obra esclava paraguaya (en la construcción especialmente), boliviana y peruana (en los talleres de aparado y costura, en las quintas de producción frutihortícola). Todo migrante senegalés, nigeriano o venezolano fue carne de cañón y objeto de odio de las fuerzas represivas. El DNU 20/17 buscó avanzar en la cárcel migrante intentó convencer a la sociedad de su lógica discriminatoria y xenofóbica.

El gobierno de la Ciudad sigue criminalizando a los migrantes como individuos y como colectivos de trabajadores. La resistencia avala su existencia y “la buena voluntad de quienes quieran habitar el suelo argentino. Hay 400.000 migrantes de la Ciudad de Buenos Aires que pueden votar el 12 de setiembre. La escasísima difusión de ese derecho y deber ciudadano para los extranjeros se puede controlar en el padrón antes de ir a votar. (dondevotociudad.gob.ar).

La calidad de los debates, puede medirse por su puntería para hacer centro en el rumbo de la política económica de la Argentina post pandemia. El destino del trabajo, el salario, las elecciones sindicales, son la vieja y querida “columna vertebral”. Un problema para definir la diversidad en un país donde la mayoría pretende ser “de clase media”.

Los sindicatos tienen un peso electoral similar a las plumas de un almohadón. Los votos del “cinturón industrial” del AMBA ya no son lo que eran antes. La crisis del empleo industrial, la fragmentación de las grandes fábricas y su pérdida de identidad geográfica se suman a una pretensión perdida en los pliegues de la batalla cultural donde “todos somos cuentapropistas, patrones de nosotros mismos”, un porvenir de pobres con “libertad…” de morirse de hambre. De aquellos remises y parripollos de los 90 a esta realidad hay un paso. ¿Cuál es la política autopercibida como propia en el universo de trabajadores excluidos? Los mundos laborales diversos y la fragmentación entre trabajadores en blanco en negro, en gris o en nada, como el capitalismo esclavista de plataformas de internet y la economía popular autogestionada.

Las elecciones regulares brindan a los votantes un poder de sanción importante para echar a los funcionarios que “no funcionaron”, pero los representantes no están atados formalmente a la voluntad del electorado. Podríamos pensar que las listas sábana crean funcionarios irresponsables, más proclives a representar sus propios intereses corporativos que los de sus votantes. La representación sindicalista en el parlamento resulta que no mueve la aguja y la izquierda socialista es apenas testimonial.

Los mandatos revocables deberían tener cabida en alguna reforma constitucional. De esa forma, los ciudadanos tendrían el poder de sancionar inmediatamente a los representantes, sin tener que esperar años hasta las próximas elecciones. ¿Es exigible algún modo de representación en el que los legisladores electos tengan la obligación de respetar las directivas de sus votantes? En la política contemporánea, la izquierda no siempre tiene tanto éxito como la derecha a la hora de estimular la indignación frente a esos representantes irresponsables y distantes. Las legislaturas son mucho más democráticas que las otras dos ramas del Estado y toca defenderlas de toda intrusión cortesana judicial e incluso ejecutiva. Es eso o fumarse causas inventadas, fallos provocadores y jueces corruptos al servicio de las grandes empresas.

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