Un informe de Argentinos por la Educación y CIPPEC reveló que el 52% de los docentes menores de 25 años trabaja como suplente y que la titularización recién se consolida después de los 40 años. El pico salarial se alcanza entre los 45 y 54 años, cuando los ingresos son un 93% superiores a los del primer tramo de edad.
La carrera docente en Argentina está marcada por la inestabilidad laboral prolongada y el acceso tardío a la titularidad. Así lo revela el informe «La trayectoria profesional docente en Argentina», elaborado por Cecilia Veleda (CIPPEC), Federico del Carpio y María Sol Alzú (Argentinos por la Educación), que analizó los estatutos docentes de las 24 jurisdicciones, los regímenes previsionales provinciales, datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los cuestionarios de Aprender 2025.
El estudio reconstruye una línea de tiempo típica de la carrera de un docente de nivel primario. El recorrido comienza alrededor de los 18 años con la formación docente y continúa cerca de los 25 con la incorporación al sistema educativo. Sin embargo, en esa primera etapa predominan las suplencias: el 52% de los docentes menores de 25 años trabaja bajo esa modalidad. La transición hacia la estabilidad es lenta: entre los docentes de 30 a 39 años, apenas el 40% alcanzó la titularidad, mientras que un 39% continúa como suplente.
Recién entre los 40 y 49 años la titularidad alcanza a la mayoría: el 61% tiene esa condición, pero casi cuatro de cada diez todavía no la consiguieron. En promedio, transcurren cerca de 15 años entre el primer desempeño frente al aula y la consolidación de la estabilidad laboral. El acceso a cargos de conducción se produce aún más tarde, alrededor de los 50 años, y los cargos directivos representan apenas el 10% del total.
En cuanto a los ingresos, el informe muestra que el crecimiento se concentra en las etapas más avanzadas de la trayectoria. Tomando como base el salario entre los 18 y 24 años, los ingresos promedio son un 42% mayores entre los 25 y 34 años y alcanzan su máximo entre los 45 y 54 años, cuando son un 93% superiores a los del primer tramo. Este incremento está asociado principalmente a la antigüedad, la dedicación horaria y, en algunos casos, a la titularización o el acceso a cargos jerárquicos.

El informe advierte que Argentina no tiene una única carrera docente, sino 24 regímenes jurisdiccionales con reglas propias. Todos comparten una matriz vinculada al Estatuto Nacional del Personal Docente de 1958, pero presentan diferencias en las condiciones de ingreso, los sistemas de puntaje y las posibilidades de ascenso. Nueve jurisdicciones, por ejemplo, establecen una edad máxima para comenzar a ejercer la docencia, con límites que van de los 35 a los 50 años. La profesión mantiene una fuerte feminización: el 89,5% de los docentes de sexto grado de primaria son mujeres.




