El emblemático restaurante porteño El Palacio de la Papa Frita, fundado en 1952 y distinguido como notable de la Ciudad, amaneció con su frente tapiado y sin comunicación oficial. Tras más de 70 años de historia, todo indica que habría bajado sus persianas en medio de la caída del consumo.
El histórico restaurante El Palacio de la Papa Frita, un clásico de la avenida Corrientes y de la gastronomía porteña, amaneció con su frente tapiado y todo indica que habría cerrado sus puertas tras más de 70 años de actividad. El local, ubicado al 1600 de la emblemática arteria del centro porteño, abrió en 1952 y fue durante décadas un punto de encuentro ineludible para vecinos, turistas y figuras del espectáculo.
Durante la madrugada del martes 3 de marzo, el frente del restaurante fue cubierto con chapas y los empleados se enteraron de la situación cuando llegaron a trabajar a la mañana siguiente. Hasta el día anterior, la atención se había desarrollado con normalidad. Tampoco hubo, hasta el momento, un comunicado oficial por parte de los propietarios que confirme el cierre definitivo.
En la puerta del local fueron retirados incluso los carteles con los precios y en redes sociales no hay publicaciones recientes que expliquen lo sucedido. En buscadores de internet todavía figura como “abierto”, aunque sin actividad visible. Entre vecinos y comerciantes de la zona circulan versiones sobre la posible llegada de un grupo gastronómico que se haría cargo del espacio, pero por ahora se trata solo de trascendidos.

En los últimos años, el restaurante ya había sentido el impacto de la caída del consumo. Antes de la pandemia había cerrado su sucursal de la calle Lavalle, con la intención de mudarse a un nuevo local en Suipacha casi Corrientes, proyecto que finalmente no prosperó tras la irrupción del Covid-19. En su sede principal, la merma de clientes fue notoria, lejos de las épocas doradas en las que era habitual ver largas filas tras la salida de los teatros.
Distinguido como restaurante notable por el Gobierno de la Ciudad, El Palacio de la Papa Frita era reconocido por la abundancia de sus platos y su célebre eslogan: “Donde siempre son las 12 para comer”. Su especialidad indiscutida eran las papas fritas soufflé, infladas y doradas, cuya receta, según la tradición, combinaba un corte preciso y una fritura en tres temperaturas distintas. También eran clásicos sus bifes de chorizo, el asado de tira, los buñuelos de verdura y los panqueques flambeados al ron.
A lo largo de su extensa trayectoria, el restaurante recibió a personalidades como Arturo Frondizi, Arturo Umberto Illia, Celia Cruz, Ástor Piazzolla, Luis Aguilé y Julio Iglesias. Su inauguración, en 1952, quedó registrada en un recordado video en blanco y negro que destacaba su particularidad: la cocina a la vista del público sobre la propia avenida Corrientes. De confirmarse el cierre definitivo, Buenos Aires perdería uno de sus íconos gastronómicos más tradicionales, testigo privilegiado de más de siete décadas de historia urbana.




