El gobierno de Milei deja al borde del cierre a Sadesa, la curtiembre de los Galperín, en Santa Fe

La histórica curtiembre Sadesa, vinculada a la familia de Marcos Galperín, enfrenta un fuerte ajuste en su planta de Esperanza: busca despedir a 100 trabajadores y suspender a otros 200. La decisión se tomó a partir de la caída productiva, cambios en las reglas de exportación y una búsqueda de relocalización hacia el exterior. Los trabajadores sospechan que se trata de una estrategia para empeorar sus condiciones laborales.

La histórica curtiembre Sadesa, de la familia de Marcos Galperin y dirigida ahora por su hermano, atraviesa uno de los momentos más críticos de sus más de 85 años de trayectoria. La empresa, con sede en Esperanza, pasó de emplear a más de 2.000 trabajadores en su época de mayor expansión a contar hoy con apenas 400 operarios y administrativos.

Considerada durante años la planta curtidora más importante del mundo, Sadesa enfrenta ahora un proceso de fuerte achicamiento que, según denuncian trabajadores y fuentes sindicales, podría profundizarse en las próximas semanas.

De acuerdo con informes recientes, la compañía busca renovar un Procedimiento Preventivo de Crisis, una herramienta legal que le permitiría avanzar con el despido de 100 empleados y la suspensión de otros 200, quienes percibirían solo el 50% de sus salarios.

La posibilidad de estas medidas generó una nueva escalada en el conflicto laboral. Los trabajadores sostienen que se trata de una estrategia para imponer condiciones salariales a la baja. Pese a que actualmente, según exponen, un operario con 15 años de antigüedad percibe ingresos que no alcanzan a cubrir la canasta básica.

El escenario se suma a un contexto previo de cierres, como los de las plantas en San Luis y Las Toscas, que ya habían encendido señales de alarma sobre el futuro de la compañía.

Analistas del sector apuntan a dos factores principales para explicar el deterioro de la competitividad de Sadesa.

Por un lado, el cambio en las reglas económicas impulsado por el Ministerio de Desregulación, que eliminó la protección que equiparaba las retenciones del cuero crudo con las del cuero curtido. La medida permitió la exportación del insumo sin valor agregado, lo que, según el sector industrial, dejó en desventaja a las curtiembres locales. El argumento oficial señalaba que la decisión contribuiría a abaratar el precio de la carne, algo que (según datos sectoriales de 2026) no se habría reflejado en los precios al consumidor, que crecieron por encima de la inflación.

Por otro lado, la firma inició un proceso de relocalización productiva hacia países como Tailandia, Paraguay y Vietnam, en línea con una estrategia global de reducción de costes.

Sadesa fue fundada por Walter Lebach, abuelo del magnate de Mercado Libre, y consolidada bajo la dirección de Ernesto Galperin, su padre. A lo largo de sus 85 años de historia se convirtió en proveedora de marcas internacionales como Nike y Adidas, posicionándose como un actor central en la manufactura nacional de exportación.

La empresa creció bajo esquemas de protección industrial y recibió distintos beneficios estatales, entre ellos el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) durante la pandemia de COVID-19 y diversas exenciones impositivas.

Si bien la familia Galperín diversificó sus inversiones, siendo Sadesa el respaldo inicial para la creación de MercadoLibre, la curtiembre continúa siendo un pilar relevante dentro de su estructura patrimonial.

Hoy, el presente de la planta de Esperanza y la reducción sostenida de su actividad alimentan la preocupación en la región y en el sector industrial. Para muchos analistas, el posible cierre definitivo marcaría el final de una etapa para una de las compañías emblemáticas del modelo exportador argentino basado en la transformación de materias primas.