viernes, octubre 7

Desventuras de un país punk

Por Alejandro “El Gitano” Ulloa @gitanoulloa*

Todos los problemas que no vienen directo del Covid terminan en los precios. Hay una inflación “multicausal” que obedece al aumento de la demanda internacional de carnes, al incremento de los precios de los alimentos en todo el mundo y a la carrera intermediaria de remarcación local “por las dudas”, entre otras razones.

Muchas causas, pero un duro y único resultado: el país “punk” (porque tiene como lema “No hay futuro”) al que se refirió el presidente en la entrevista con la Unidad Básica Virtual del Cadete Pedro Rosemblat, no es el país de comerciantes y clasemedieros rentistas. Los que luchan por un lugar bajo el sol son los trabajadores y desempleados que necesitan una esperanza de vida para sí, para sus padres y para sus generaciones venideras. Un futuro que valga la pena vivir.

Despojado del arma de la movilización masiva de sindicatos y movimientos sociales como recurso en queja en la lucha por el reparto de la torta, el movimiento obrero se encuentra en un duro combate contra su propia conciencia social. No salir a la calle para no arriesgar a los propios y ajenos, sobrevivir la pandemia a como sea, exigir vacunas, frenar su bronca, quedarse en el molde y esgrimir el potencial de su voto en ristre para vengarse de las frustraciones cotidianas.

Vicentin expuso el año pasado la tan necesaria como precaria unidad en el Frente de Todos. El santafesino Omar Perotti empezó ahí a gestar su kiosco perottista (ahora con el sello Hacemos Santa Fe, hermano del partido Hacemos Córdoba que conduce el cordobés Juan Schiaretti). Es el autor del boicot más importante que sufrió el arrugue dubitativo del gobierno nacional cuando pudo intervenir en el oscuro mercado de granos. El peronismo “núcleo” gestiona un proyecto distinto, de historia duhaldista autoritaria y distribución de subsidios como arma de control social.

La Hidrovía y sus tareas de dragado replican en voz baja la frustrante escaramuza de Vicentin. El gobierno embarró la cancha para negarse a realizar la inversión en el dragado del Paraná. De la pasión privatista que demandan desde “los mercados” apenas pudo rescatarse el recorrido del Canal de Magdalena (sujeto a idas y vueltas aún, es cuestión de prioridades).

La conexión del interior litoraleño con la Patagonia e incluso con la Antártida es un ambicioso proyecto que pudo haberse sustentado en la mano de obra especializada de trabajadores de los gremios agrupados en la Fempinra que dirige Juan carlos Schmid y los estatales del Astillero Río Santiago y navales privados nacionales, dando trabajo a miles de compatriotas. Todo cierra con la flamante gestión belga a cargo del puerto de Montevideo, esperando cual buitres el cadáver de las obras del Canal de Magdalena.

Aumentan las tarifas, y aprueban el precio vil para el pasamanos de las eléctricas del “generoso” Mindlin al grupo Vila-Manzano. El problema no son los aliados que critican al gobierno en las redes. El drama nacional es la realidad política de flotar a media agua. Se dio a conocer el salvataje de IMPSA (Pescarmona) con la compra del 64% de las acciones por Nación, más un porcentaje comprado por la provincia de Mendoza. Las coincidencias hieren los sentidos: pasó justo un año de las quejas ruralistas y ya no corre más el “Todos somos Vicentin”. Ahora hay paro campero por la restricción de exportaciones de carne a China.

Los estatales siguen siendo pobres

El 15 de enero de 1925 nacía la primera organización sindical de los estatales: la Asociación Trabajadores del Estado. A casi un siglo de su existencia, las sombras de la pelea interna se ciernen sobre el gremio. Sus batallas se llenan de quintacolumnistas y acompañamientos laterales que no se ayudan entre sí.

La Jefatura de Gabinete de Ministros acordó con los sindicatos UPCN y ATE un porcentual para el período paritario junio 2021-mayo 2022, de los cuales el 24% se cobrará este año mientras que el 11% se sumará en enero y febrero. Comprende a los trabajadores del CCT para el empleo público nacional. “Es un Ahora 6 pero lo bancamos nosotros”, dicen los trabajadores por lo bajo. La versión financiada en generosos plazos del aumento degrada aún más el poder adquisitivo.

El descenso del salario real tras las dos pandemias según un informe de febrero 2021 del Centro de Investigación y Formación (CIFRA) de la CTA (T) es constante y sin recuperación: “Según los registros de INDEC, durante el gobierno del Frente de Todos la evolución de los salarios públicos mantuvo la tendencia decreciente que se había constatado durante la gestión macrista. Como resultado de ello el salario real en este sector fue en diciembre de 2020 un 29% inferior al de noviembre de 2015”.

Los estatales nacionales tienen sueldos muy bajos. Y comparten la desgracia del ajuste con los jubilados. Algunos estamentos están un poco mejor, los porcentajes a veces parecen buenos, pero las cifras de bolsillo no mueven la aguja. En los grupos de whatsapp de empleados ministeriales, aunque esperaban las paritarias, no hubo festejos.

Según las provincias de que se trate, con porcentajes más bajos el dinero de bolsillo resulta en montos superiores. Nadie se anima a publicar la cuenta de la evolución de la masa salarial total, retrasada permanentemente con la inflación. Resulta difícil desentrañar la verdad revelada de cuánto gana un estatal porque hay montones de regímenes con horarios distintos, según los sectores de trabajo. Es difícil tener una visión global del acuerdo salarial firmado por los estatales.

Daniel Catalano, de ATE Capital, señaló que “el problema son las cuotas que sacan impacto al monto. Vamos a seguir trabajando para que el aumento se liquide dentro del 2021”. Advirtió que habrá una cláusula de revisión en noviembre.

Rodolfo Aguiar, adjunto de ATE Nacional atribuyó a la paritaria un fuerte carácter político y detalló: “La discusión no es un número, es la forma. Un 35, un 40 por ciento puede quedar absolutamente atrasado si no se detiene un proceso inflacionario”. Defendió la negociación por 8.300 vacantes de planta permanente, parte de los 29.000 pases prometidos.

El acuerdo fue rubricado por la secretaria de Gestión y Empleo Público Ana Castellani. Por los sindicatos firmaron el adjunto de UPCN, Felipe Carrillo, y Hugo Godoy, de ATE Nacional. Las entidades gremiales se llevaron promesas de avanzar en la situación de los recursos humanos en los dieciséis organismos que integran el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

“Lo Aguiar y Godoy es de irresponsables. Hubo rechazo por distintas razones en la forma en que convalidaron el acuerdo sin consultar a las seccionales de ATE. No consultaron a nadie. Ni Verdes ni Verdiblancas. Lo de los concursos para estabilidad es algo que reivindican a 10 mil metros de altura de la realidad. Por ejemplo: al Conicet le asignan 91 cargos para casi 600 compañeros con más de 10 años de antigüedad. Requisito para concursar por la estabilidad. A los trabajadores del ministerio de Salud, ¿le van a pedir que acrediten “idoneidad y aptitudes” en medio de la pandemia? Nosotros realizamos un plenario de Delegados de Ate Capital con 80 sectores del Estado nacional que rechazaban las cuotas del año que viene. Hubiese sido saludable que ATE señalara distintas cuestiones que vemos necesario regular y dar señales al gobierno de nuestra posición. Nada de eso se tuvo en cuenta”. (Manolo Sueiro, de ATE Capital).

El sector verdiblanco de los estatales cuestionó que el acta fuera rubricada sin la participación de ATE Capital en la negociación, “a pesar de que representamos a más el 80 por ciento de quienes trabajan en el Estado Nacional. Es la misma actitud antidemocrática de siempre. Prefieren defender sus privilegios (el sector de “Cachorro” Godoy) antes que garantizar los derechos de quienes dicen representar. Nada que no sepamos ya.”

“Ser estatal es ser pobre”, dice Edgardo Hompanera, de ATE Chubut. “Repudiamos el acuerdo salarial porque es una paritaria a la baja; no se ha llevado la propuesta a las bases y la dirigencia la aceptó en cómodas cuotas. No se han discutido los porcentajes con los sectores, se la aceptó con la promesa de una revisión en caso de que la inflación supere al acuerdo. Quedamos en la incertidumbre de que sucederá a fin de año y encima el acuerdo es hasta mayo. Entendemos que solo se buscó tener una foto, sin siquiera tener el mandato de las bases”. La paritaria de Chubut es un montaje, parafraseando al Indio Solari, es Teatro Antidisturbios. En medio de una lucha de vecinos contra el poder político por la instalación de la megaminería, el gobierno convocó a los gremios, entre ellos ATE Verde, el sector de Quiroga, a paritarias. Ese circo fue para que se acepte el pago de la deuda salarial en cómodas cuotas. Chubut hace dos años que no tiene aumento salarial. Vamos a seguir así, con los mismos sueldos hasta que se acerquen las elecciones y el gobierno salga a repartir algo de dinero para comprar electores estatales. ATE, UPCN y Soyeap le han allanado el camino al gobernador Mariano Arcioni para que siga en su mentirosa nube de paz social.” Hompanera demuestra escepticismo en la realidad estatal de Chubut.

Un estatal entrerriano que prefirió reservar su nombre señaló que “En el nuevo acuerdo paritario con el Estado nacional, provinciales y municipales se observa que los salarios van a la baja y lo que se viene generando –no desde ahora si no de hace varios años– es que muchos de los mercados provinciales y de las distintas regiones del país tengan una marcada desaceleración económica por cómo repercute la pérdida de poder adquisitivo del sector estatal en el comercio local.

Si consideramos policías, maestros, lo que sería la masa trabajadora más importante del Estado, todo lo que tiene que ver con el Ejecutivo –sacando el beneficio del trabajador y pensando en la reactivación del país– no tiene correlato con lo que se manifiesta desde el gobierno. Si no ponemos dinero y poder real de compra en manos de los consumidores, al menos en los que el Estado interviene fijándole un salario recuperado, no vamos a ningún lado.

Es muy difícil que se reactiven las economías regionales porque la gente no tiene dinero. Sin embargo, esto se refiere sólo a algunos empleados estatales porque el Estado cuenta con tres poderes. Pero el poder legislativo y el poder judicial no tienen el problema de la capacidad adquisitiva del salario. Muchos estatales estamos por debajo de los niveles de la canasta básica. Esta situación condena a miles de trabajadores y a sus familias.

Los memoriosos recuerdan el IAPI (Instituto Argentino de Promoción Industrial) del primer gobierno de Perón y sueltan un lagrimón. Imaginan un Plan Trenal o Quinquenal sin otras expectativas que el bien común como ya se hizo en el primer gobierno peronista y como lo expresaron los programas de Huerta Grande, La Falda y la CGT de los Argentinos y tal como lo reformulara la CGT ubadinista en los trece paros generales de los años ‘80 por los 26 puntos. Paciencia que “Todo Pasa”, como diría Julio Grondona. Hasta la amenaza de hacer la Copa América.

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