Denunció acoso laboral y machismo en la UATRE Salta y la despidieron: «Me cayó como un balde de agua fría, pero era de esperarse»

Una trabajadora administrativa de OSPRERA en la delegación de Apolinario Saravia, Salta, con 16 años de antigüedad, fue despedida este lunes. Denunció ante una delegación del secretariado nacional de UATRE que el machismo sigue vigente en la conducción provincial del gremio y que el actual secretario general de Salta, Daniel Cáceres, la expuso con nombre y apellido en un grupo de WhatsApp. «Hace dos años que tengo tratamiento psicológico por culpa de esta clase de gente», aseguró.

Una trabajadora administrativa a la que llamaremos Andrea para proteger su identidad, se desempeñó durante 16 años para la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA) en la delegación de Apolinario Saravia, en Salta. Este lunes 28 de septiembre fue despedida mediante un telegrama que recibió en su domicilio. La medida se produjo tiempo después de que ella expusiera ante una delegación del secretariado nacional de la UATRE el machismo que, según denunció, persiste en la conducción provincial del gremio. «Me cayó como un balde de agua fría pero a la vez, era de esperarse, por toda la persecución laboral que vengo sufriendo», declaró a InfoGremiales.

La historia de Andrea en la UATRE Salta está atravesada por una denuncia de acoso que hizo hace unos años contra el entonces secretario general del gremio. Según relató, no fue la única víctima, pero fue ella quien se animó a hablar. En ese proceso apareció Daniel Cáceres, quien, según relató, la impulsó a formalizar la denuncia: «Me tocó la puerta, vino a sentarse a mi mesa, para convencerme de que yo hiciera la denuncia. Ahora caigo que lo que él quería era el puesto que ahora tiene». Andrea efectivamente denunció a su acosador y logró un acuerdo legal que incluyó el despido del dirigente acusado, una carpeta médica de seis meses, tratamiento psicológico y psiquiátrico, y una orden perimetral. «Hace dos años que no lo veo», aseguró.

Sin embargo, tras el recambio dirigencial que prometía ser un cambio, Andrea asegura haber sufrido represalias por parte de la nueva conducción que encabeza Cáceres.«Yo me sentía constantemente controlada en mis horarios, me ponían gente encima a ver lo que hacía», relató. El punto de quiebre llegó en junio, cuando una delegación del secretariado nacional de la UATRE visitó la provincia. En esa reunión, Andrea expuso que el machismo sigue vigente en la delegación provincial porque a las colaboradoras gremiales mujeres «las dejan a un lado». «Mis compañeras no se animan a hablar, ellos andan en patota», explicó y afirmó que «para ellos hay ciertas tareas que las mujeres no pueden hacer y yo ya no me callo más».

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Días después de esa reunión, Cáceres envió un mensaje al grupo de WhatsApp de colaboradores gremiales de OSPRERA en el que expuso a Andrea con nombre y apellido: «La compañera ‘Andrea’ hizo aseveraciones graves que no pueden dejarse de lado, y más aún exponiendo que son varias las compañeras colaboradoras con ese malestar o problema. Hago saber para conocimiento de todos de este grupo en el marco de respeto y cordialidad, como así también en la especificación de los roles y funciones en nuestra organización gremial». La trabajadora interpretó ese mensaje como otro acto de presión: «Me dejó expuesta porque yo hablé en esa reunión de una situación general y él me señaló con nombre y apellido. Lo sentí como hostigamiento».

Tras ser despedida, en el mismo grupo de WhatsApp, Andrea también escribió mensajes para expresar su estado de angustia: «Nos pintaron de miles de colores que uno exponga lo que pasa en la provincia y por hablar, levantar la voz, me sacó mi puesto de trabajo». Y agregó: «Espero que no eliminen mi mensaje. ¿Dónde están las compañeras que fueron testigos de lo que yo expuse? La compañera Marta Graña, Carolina Llanos, Natalia Jáuregui, todo el secretariado, el Dr. Alovero, que fue uno de los testigos que yo sufrí cuando denuncié aquella vez». La trabajadora también dejó un mensaje cargado de advertencia política: «Por gente como esta, machista, así van a ir perdiendo votos en la provincia y el país. No se olviden que en diciembre hay elecciones».

La trabajadora aseguró que su caso no es aislado y que varias compañeras comparten el mismo malestar. «Creo en la justicia divina, todo a su tiempo», escribió en el grupo.