Con más desempleo, el trabajo en aplicaciones de transporte o reparto supera el millón de personas en Argentina

El avance del desempleo impulsa el crecimiento del trabajo en plataformas digitales en Argentina, que ya supera el millón de personas. Aunque las aplicaciones se presentan como una alternativa rápida de ingresos, el sector está marcado por la informalidad, extensas jornadas y costos que recaen sobre los trabajadores.

El aumento del desempleo en Argentina está reconfigurando el mapa laboral y empujando a miles de personas hacia nuevas formas de ingreso. Con una tasa de desocupación del 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, la más alta para ese período desde la pandemia, el trabajo en plataformas digitales se consolida como una alternativa cada vez más extendida y, por eso, cada vez menos eficaz.

Aplicaciones de transporte y reparto como Uber, Rappi y PedidosYa, junto con Cabify y Didi, se han convertido en una puerta de entrada al mercado laboral para quienes pierden su empleo formal o buscan complementar ingresos. Según estimaciones del sector, estas plataformas ya involucran a más de un millón de trabajadores, aunque no existen cifras oficiales debido al alto nivel de informalidad.

Desde el Sindicato de Base de Trabajadores por Aplicación (SiTraRepA), su secretaria adjunta, Belén D’Ambrosio, aseguró a Chequeado que el crecimiento del sector es “exponencial” y está directamente relacionado con la pérdida de empleo formal.

Las estimaciones indican que el universo de trabajadores en apps está compuesto por unos 200 mil repartidores y cerca de 900 mil conductores. Las propias empresas reflejan esta expansión: Cabify informó que en 2025 alcanzó los 45 mil conductores habilitados, un 30% más que el año anterior, mientras que Rappi reportó un incremento del 38% en repartidores activos entre 2024 y 2025. Por su parte, PedidosYa contabilizó 100 mil repartidores activos en algún momento del año, junto a una red de 45 mil comercios adheridos.

Detrás del crecimiento del sector, sin embargo, emergen condiciones laborales exigentes. Un informe de la Fundación Encuentro señaló que un repartidor necesita completar 454 pedidos mensuales para cubrir gastos básicos como alquiler, manutención familiar y aportes.

El ingreso promedio por pedido ronda los $3.033, aunque puede variar entre $1.200 y $3.000 según el día. En promedio, los trabajadores realizan dos pedidos por hora, lo que los obliga a extender sus jornadas. “Trabajamos entre 10 y 12 horas diarias, seis días por semana, con ingresos cercanos a $1,3 millones”, explicó D’Ambrosio.

A estos ingresos se suman costos no contemplados, como combustible, mantenimiento del vehículo y conectividad, lo que reduce significativamente la rentabilidad real.

El fenómeno también se replica en el transporte de pasajeros. Un estudio de investigadores del CONICET y diversas universidades indica que más del 60% de los conductores de apps tiene otro empleo.

La jornada promedio ronda las 7,5 horas diarias, entre cinco y siete días a la semana. Los ingresos estimados son de alrededor de $1,2 millones mensuales y se ubican en niveles similares a los salarios formales, pero sin contemplar gastos operativos como combustible, reparaciones o alquiler del vehículo.

El perfil del sector también muestra cambios: la edad promedio es de 36 años, más del 30% son mujeres, una proporción superior a la del transporte tradicional, y casi la mitad cuenta con estudios superiores.

El crecimiento del trabajo en plataformas refleja una paradoja: mientras se consolida como una válvula de escape frente a la crisis laboral, también expone la precarización del empleo.

Sin una regulación clara y con costos trasladados a los trabajadores, el modelo combina flexibilidad con incertidumbre. En este contexto, las aplicaciones funcionan como un termómetro de la economía: su expansión se acelera cuando el empleo formal se retrae.