BGH justificó la medida en un escenario de menor actividad, acumulación de stock y caída del consumo interno. Desde la UOM advierten por el futuro de otros puestos laborales. La situación vuelve a poner bajo presión a un sector clave de la economía fueguina, afectado, adicionalmente, por el avance de las importaciones.
La crisis que atraviesa la industria electrónica volvió a impactar sobre el empleo en Tierra del Fuego. BGH despidió a 24 trabajadores de su planta de Río Grande a poco de haber retomado la producción en esa planta. Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) advirtieron que la medida podría marcar el inicio de una nueva etapa de recortes en el sector.
Desde el gremio atribuyeron la decisión al fuerte descenso de la actividad industrial, impulsado por la caída del consumo interno y el incremento de productos importados. Además, señalaron que el elevado nivel de stock acumulado continúa condicionando el ritmo de producción de la compañía.
Las desvinculaciones se notificaron a comienzos de agosto mediante telegramas enviados a operarios con contrato por tiempo indeterminado. “Se trata de trabajadores efectivos que, de manera repentina, perdieron su fuente laboral”, expresaron representantes sindicales.
La medida se produjo pocas semanas después de que la empresa retomara la producción en la planta de Río Grande, tras casi tres meses de inactividad. En ese momento, la reactivación permitió reincorporar alrededor de 600 puestos de trabajo para atender la demanda estacional.
Sin embargo, fuentes del sector indicaron que ese repunte tuvo una duración limitada. Una vez cumplidos los compromisos de ensamblado previstos, la menor demanda del mercado interno volvió a reducir la actividad en las líneas de producción.
Aunque los despidos confirmados alcanzan a personal permanente, en el ámbito gremial existe preocupación por la continuidad de numerosos contratos temporarios que vencerán durante las próximas semanas. La UOM considera que ese grupo representa el mayor riesgo frente al actual escenario.

Tras conocerse las cesantías, la seccional Río Grande de la UOM declaró el estado de alerta y movilización. Además, inició el análisis de distintas medidas de fuerza, entre ellas paros escalonados y la paralización de actividades.
Desde la conducción sindical rechazaron la decisión de la empresa y reclamaron abrir instancias de diálogo. “No aceptaremos que la crisis económica se utilice como argumento para ajustar sobre los trabajadores sin agotar previamente las herramientas de negociación”, manifestaron.
En paralelo, el sindicato estimó que más de 500 puestos laborales permanecen en una situación de riesgo dentro de la provincia. La preocupación se sustenta en el deterioro que atraviesa el sector, con caídas superiores al 30% interanual en las ventas de televisores, teléfonos celulares y equipos de aire acondicionado.
A ese escenario se suma una capacidad ociosa cercana al 40% en las fábricas fueguinas y un elevado volumen de mercadería acumulada, factores que continúan afectando el nivel de producción. Mientras persistan esas condiciones, el sector industrial enfrenta un panorama de incertidumbre para el empleo y la actividad en Tierra del Fuego.



