Alerta por el empleo: solo el 3,1% de las empresas planea contratar mientras la industria y el comercio anticipan nuevos recortes

Un informe oficial reveló que las expectativas netas de contratación se mantienen en cero y que los despidos sin causa alcanzaron en agosto su nivel más alto desde 2019. El empleo privado registrado acumula una pérdida de 265.765 puestos desde noviembre de 2023, con la industria manufacturera como el sector más golpeado.

El mercado laboral argentino atraviesa un escenario de estancamiento profundo que no encuentra señales de reversión. Según la última Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de la Secretaría de Trabajo, apenas el 3,1% de las empresas prevé incorporar personal en los próximos tres meses, mientras que otro 3% proyecta recortes. Las expectativas netas de contratación se mantienen prácticamente en cero, con un saldo positivo de apenas 0,1 puntos porcentuales. El dato refleja una dinámica en la que las firmas priorizan retener a su personal antes que desprenderse de él, pero al mismo tiempo limitan la reposición de vacantes y frenan cualquier proceso de expansión.

La contracara de esa retención es la caída de las contrataciones y el avance de los despidos sin causa, que en agosto alcanzaron los 0,7 casos por cada 100 trabajadores, el registro más alto para ese mes desde 2019. La debilidad del mercado laboral se refleja en los números acumulados: el empleo privado registrado cayó un 0,2% en julio respecto de junio, lo que representó la pérdida de 12.716 puestos y afectó a 17 jurisdicciones. Desde noviembre de 2023, antes del inicio del gobierno de Javier Milei, la cantidad de asalariados privados formales se redujo un 4,2%, con una pérdida acumulada de 265.765 puestos de trabajo, el menor volumen de empleo en 52 meses.

Alerta por el empleo: solo el 3,1% de las empresas planea contratar mientras la industria y el comercio anticipan nuevos recortes

El panorama es especialmente delicado en dos actividades que dependen directamente del consumo interno. La industria manufacturera y el conjunto de comercio, restaurantes y hoteles son los únicos sectores que proyectan una disminución de sus plantillas para el próximo trimestre. La industria aparece como la actividad más afectada: según la Unión Industrial Argentina (UIA), entre agosto de 2023 y julio de 2026 se perdieron 94.924 empleos industriales, lo que la convierte en el sector de mayor retroceso. El economista Diego Coatz, director de la consultora I+D, explicó que las suspensiones están funcionando como un mecanismo para contener los despidos en actividades especialmente golpeadas como la construcción y las industrias textil, del calzado, de la madera y del mueble, a través de acuerdos previstos en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite establecer asignaciones no remunerativas durante los períodos de suspensión.

Coatz describió un «efecto sándwich» sobre las empresas: actividad económica debilitada, costos crecientes medidos en dólares y una demanda que impide trasladar esos incrementos a los precios. A ese escenario sumó la competencia derivada del contrabando, la informalidad y las prácticas de dumping, que afectan especialmente a las compañías formales. «Si la actividad toca un piso y se mantiene en estos niveles, el empleo va a seguir cayendo», advirtió el economista, en declaraciones reproducidas por el medio.

Los cambios introducidos en la legislación laboral todavía no consiguieron modificar el rumbo negativo del empleo registrado. La consultora LCG señaló que ni la reforma laboral ni el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), que ya se encuentra reglamentado y reduce transitoriamente las contribuciones patronales, lograron revertir la caída. «El FAL, que empieza a regir en noviembre, pretende facilitar las relaciones laborales, cubriendo parte de las indemnizaciones con fondos de Anses», sostuvo la firma, que además puso en duda que los nuevos instrumentos generen una recuperación rápida de las contrataciones. «Es difícil estimar el impacto que esta flexibilización pueda tener en la contratación de nuevos trabajadores, pero descartamos que sea inmediata. Por ahora, parecen insuficientes para compensar el impacto de la menor actividad y de la sustitución por importaciones en sectores intensivos en mano de obra», concluyó LCG.

El exministro de Producción y fundador de Abeceb, Dante Sica, aportó una mirada heterogénea sobre el comportamiento del empleo. Mientras algunos proyectos mineros comenzaron a incorporar trabajadores, distintas empresas industriales avanzan con ajustes de personal, ya sea por la debilidad de la demanda o por procesos de modernización tecnológica. «Algunas empresas, especialmente las mineras que están comenzando a poner en marcha sus proyectos y concesiones, están incorporando personal. En cambio, en el sector industrial, las bajas responden principalmente a dos motivos: por un lado, compañías que consideran que la demanda tocó un piso y comenzaron a ajustar sus plantillas; por otro, firmas que, sin registrar problemas de actividad, están implementando mejoras tecnológicas y de maquinaria para ganar competitividad y bajar costos», explicó Sica. Con este panorama, las perspectivas de una recuperación inmediata del empleo formal privado permanecen lejanas.