Algodonera Avellaneda: la Justicia declaró la quiebra y sus trabajadores quedan en la incertidumbre

La Justicia declaró la quiebra de la histórica empresa textil Algodonera Avellaneda de Reconquista tras el fracaso del cramdown. Un centenar de trabajadores ya fue despedido sin cobrar sus indemnizaciones, mientras los 200 que aún sostienen la producción a través de contratos de fazón temen correr la misma suerte. La deuda supera los US$260 millones con el Banco Nación.

La crisis de Algodonera Avellaneda, una de las empresas textiles más emblemáticas de la provincia de Santa Fe, culminó esta semana con la declaración formal de su quiebra por parte de la Justicia Civil y Comercial de Reconquista. La decisión, adoptada tras el fracaso del proceso de salvataje (cramdown) que buscaba un inversor para adquirir las acciones de la firma, golpea de lleno el empleo en la región: alrededor de 100 trabajadores ya fueron despedidos y permanecen sin cobrar sus indemnizaciones, mientras que otros 200 empleados que aún sostienen la producción mediante contratos de fazón quedaron sumidos en una profunda incertidumbre sobre su futuro laboral.

La quiebra no sorprendió a los trabajadores, que desde hace meses venían denunciando el deterioro de la empresa. El secretario general del Sindicato de Trabajadores Textiles, Juan Carlos Bandeo, confirmó a principios de este mes a medios locales que un centenar de operarios fue desafectado sin recibir el pago correspondiente a sus años de servicio. «El problema es con la gente que está afuera, ¿cómo arreglamos con las 100 familias que quedaron afuera?», se preguntó el dirigente, y advirtió que la mayoría de los despedidos supera los 45 años y tiene más de 15 o 20 años de antigüedad, lo que dificulta su reinserción en el mercado laboral. La deuda de la compañía con el Banco Nación supera los US$260 millones, a lo que se suman deudas posconcursales por más de $6.800 millones acumuladas entre 2025 y 2026, según los registros judiciales.

Quienes aún conservan sus puestos de trabajo lo hacen en condiciones precarias y con la incertidumbre como única certeza. Los aproximadamente 200 operarios que siguen en actividad producen entre 350.000 y 400.000 kilos mensuales de tela e hilo a través de contratos de fazón, un esquema que representa apenas la mitad de la capacidad productiva de la planta. «Ojalá que sea así por las 200 familias que están trabajando», había expresado Bandeo en referencia a la posibilidad de una «quiebra con continuidad», pero su optimismo era moderado: la continuidad de esos empleos depende de que se mantengan los contratos con terceros y de que la sindicatura logre preservar los activos sin que se deterioren.

Fundada en 1940, Algodonera Avellaneda fue durante décadas un pilar de la economía de Reconquista y un símbolo de la industria textil nacional. La empresa llegó a producir para la emblemática marca Estrella y a emplear a más de 600 trabajadores en sus mejores épocas. El proceso de deterioro se aceleró en los últimos años, con la caída del consumo, la competencia de productos importados y las dificultades financieras que derivaron en el concurso preventivo de 2024. El juez Fabián Lorenzini había abierto el cramdown en septiembre pasado con la expectativa de encontrar un inversor que permitiera la continuidad de la actividad, pero el plazo venció sin oferentes, dejando a la empresa al borde de la liquidación. La quiebra declarada ahora abre la puerta a la venta de los activos para pagar a los acreedores, un escenario que, en el mejor de los casos, permitiría conservar una porción mínima de los puestos de trabajo.

El impacto de la quiebra trasciende lo laboral y golpea el entramado productivo de toda la región. Algodonera Avellaneda era uno de los principales empleadores privados de Reconquista y su actividad dinamizaba a proveedores, transportistas y comercios locales. Los 100 despidos ya concretados y la incertidumbre sobre los 200 que aún trabajan generan un efecto dominó que afecta a cientos de familias y a la economía de la ciudad. Los trabajadores despedidos, mientras tanto, continúan reclamando el pago de sus indemnizaciones.