La metalúrgica Acerías Berisso reabrió sus puertas y volvió a operar, pero los operarios despedidos en octubre de 2025 aún no cobraron los salarios adeudados ni las indemnizaciones. La UOM denunció que la empresa intenta reactivar la planta con personal ajeno y sin resolver el conflicto de fondo.
La planta de Acerías Berisso, la histórica metalúrgica dedicada a la fundición de hierro y acero en la localidad de Berisso, retomó su producción con un plantel reducido, mientras un grupo de aproximadamente 30 trabajadores despedidos continúa reclamando el pago de sus indemnizaciones y salarios adeudados. El conflicto, que se inició en octubre de 2025 cuando la empresa cerró intempestivamente sus puertas sin previo aviso a los operarios, lleva más de seis meses sin una solución definitiva para los trabajadores.
La reapertura se concretó después de que el Ministerio de Trabajo de la Provincia dictara la conciliación obligatoria y la empresa se presentara a concurso preventivo, comprometiéndose a retomar la actividad de manera gradual. El apoderado legal de la firma, Sebastián Lemme, había anticipado en marzo que los socios querían «reabrir y dar trabajo de a poco» y que, aunque sostenía que «todos fueron despedidos con causa», negociaría la salida de cada trabajador. «La empresa se llama Acerías Berisso Sociedad Anónima, creada en 1971; es el mismo CUIT de siempre. Se presentó a concurso preventivo y la idea es retomar en paz», había declarado Lemme, quien descartó un vaciamiento de la planta.
Los trabajadores despedidos, sin embargo, desconfían de la palabra de la empresa y mantienen una vigilia permanente en la puerta de la fábrica para evitar lo que consideran un posible vaciamiento. El delegado de la UOM en Acerías Berisso, Carlos Lazarte, denunció que la patronal pretende reactivar la producción con un núcleo reducido de personas, mientras sigue debiendo más de seis meses de salarios y no paga las indemnizaciones correspondientes. «Quisieron volver a abrir con 12 personas y fracasó totalmente. Ahora, con 7 personas, pagarle a 45, es como que no dan los números», sostuvo Lazarte.

La situación de los trabajadores es crítica. Desde octubre de 2025 no perciben sus haberes ni cuentan con cobertura de obra social, y han subsistido gracias a la ayuda de la UOM y a acciones solidarias como rifas y ventas de pollos. Los operarios reclaman el pago de los salarios adeudados o, en su defecto, que se les permita conformar una cooperativa para retomar la producción por cuenta propia. «Nos deben más de cuatro meses de salario y el aguinaldo. No nos aclararon nuestra situación laboral. Nos estuvimos asesorando y ya están los tiempos legales para reclamarla como cooperativa, como fábrica recuperada», había explicado Lazarte a principios de año.
El conflicto de Acerías Berisso expone una situación cada vez más frecuente en el sector industrial: empresas que paralizan actividades, acumulan deudas salariales y luego intentan reactivarse con estructuras mínimas, sin resolver las obligaciones pendientes con los trabajadores. Mientras la planta vuelve a operar, los despedidos siguen esperando una respuesta que les permita cobrar lo que les corresponde o recuperar sus puestos de trabajo.




