El sector energético y minero, los caballitos de batalla del Gobierno, también destruyeron empleo formal en la gestión libertaria

Pese al éxito de Vaca Muerta y la minería, ambos sectores todavía registran menos empleo formal que al inicio del gobierno de Javier Milei: entre diciembre de 2023 y junio de 2026 perdieron casi 9.000 puestos registrados, mientras el empleo privado formal acumula una caída de 246.312 asalariados desde noviembre de 2023.

La energía y la minería son de los pocos sectores dinámicos de la economía argentina, con aumento de producción, inversiones y exportaciones, pero ese movimiento no alcanza para revertir la caída del empleo privado formal. Según los últimos datos del SIPA, en junio de 2026 había 6.126 millones de asalariados privados registrados, 246.312 menos que en noviembre de 2023, el último mes completo antes del cambio de gobierno. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, «minas y canteras» perdió unos 8.300 empleos formales y «electricidad, gas y agua» cayó alrededor de 600 puestos, con un saldo negativo conjunto de unos 8.900 trabajadores.

El contraste es más fuerte cuando se compara con el resto de la economía. En el mismo período, la industria manufacturera perdió cerca de 89.400 empleos formales, la construcción 44.200, los servicios empresariales 38.800, el comercio 29.400, transporte y comunicaciones 27.800, y hoteles y restaurantes 25.500. Un informe de Invecq ordena la discusión entre sectores «ganadores» y «perdedores» del ciclo: en 2025, los perdedores, industria, construcción y comercio, concentraban cerca del 50% del empleo asalariado privado registrado, mientras que los ganadores, agro, minería y petróleo, intermediación financiera y actividades inmobiliarias, explicaban apenas el 23%. Esa diferencia de escala explica por qué el crecimiento de algunas actividades no logra compensar el deterioro del mercado laboral.

«Lo que pasa es que lo que se crea en Vaca Muerta no compensa el declive del petróleo convencional en el golfo de San Jorge. Y en el caso de la minería, lo que crea litio no llega a compensar el mal desempeño de la minería ligada a la construcción», afirmó Daniel Schteingart, investigador de Fundar. La señal más favorable aparece en el margen: entre los sectores ganadores, el empleo dejó de mostrar una tendencia sostenida a la baja desde comienzos de 2026 y en junio se ubicó 0,2% por encima de diciembre de 2025, con agro creciendo 1,2% y minería y petróleo 0,9%. Aun así, ese grupo permanece por debajo de noviembre de 2023. Hay recuperación en algunos nichos, pero no todavía un boom laboral capaz de modificar la foto general.

El desempeño provincial muestra mejor el efecto de los recursos naturales. Mientras el empleo privado formal nacional cayó 1,9% interanual en junio, apenas tres jurisdicciones mostraron subas: Neuquén, con 5,2%; Río Negro, con 3,6%; y San Juan, con 1,3%. Contra noviembre de 2023, solo Neuquén y Río Negro lograron superar los niveles previos, con alzas de 8,7% y 3,3%. El crecimiento se concentra en polos específicos y todavía no compensa la caída del empleo formal en los grandes distritos. A eso se suma un problema estadístico: el SIPA clasifica al trabajador según la actividad principal declarada por su empleador, por lo que un trabajador que construye un oleoducto puede figurar en construcción, un camionero de Vaca Muerta en transporte y un empleado que fabrica equipamiento petrolero en industria.

La pregunta de fondo es por qué sectores con más producción no generan más empleo formal directo. Parte de la respuesta está en la productividad: energía y minería son actividades intensivas en capital, que requieren inversiones muy grandes, tecnología e infraestructura, pero no multiplican puestos al mismo ritmo que comercio, construcción o industria. «En el sector de minería hay diferentes estadios en los proyectos. Algunos ya están produciendo, pero otros están en etapas previas y en esos casos la demanda laboral es mucho más baja, es más calificada y por eso si bien se traduce en crecimiento económico no se traduce en crecimiento de mano de obra», explicó Matías Ghidini, CEO de GhidiniRodil. El especialista agregó que «también hay un tema regional»: en provincias como Neuquén o San Juan el desempleo es de 2 o 3 puntos, contra 9 o 10 en los grandes centros urbanos. Con los datos disponibles, la conclusión es menos lineal que el discurso del boom: los recursos naturales son el motor más visible de la economía, pero todavía no alcanzan para reconstruir el empleo privado formal perdido desde fines de 2023.