Sólo en el último año, más de 22 mil jubilados sumaron alguna “changa” para complementar sus ingresos. Además mantienen la búsqueda de empleo. Esta situación se debe a la pérdida de poder adquisitivo que sufrieron por la motosierra del presidente Javier Milei que recortó los gastos sociales y le suman presión a un golpeado mercado de trabajo.
En el primer trimestre del año, el 12,6% de las personas de 66 años o más forman parte del “desempleo blue”, récord desde 2017. Este indicador fue armado por por el Instituto Argentina Grande (IAG), que suma el dato oficial del Indec y agrega, a partir de los microdatos de la EPH, la categoría de “desempleado ampliado” a las personas mayores que cumplen estas tres condiciones en simultáneo: buscan trabajo, han trabajado ninguna o muy pocas horas la última semana, las horas que trabajaron fueron en una actividad desprotegida.
De acuerdo a la categoría del instituto, se considera un trabajador desprotegido cuando: no tiene aportes, no son patrones, no tienen antigüedad en su tarea, no trabajan para afuera en la rama de consultoría y programación, y no laburan por su cuenta con capital propio ni en estructuras grandes.
“Entre las dos partes, desocupación oficial más el ampliado, tenés un total de 68.700 mayores de 66 años buscando trabajo”, le dijo a Perfil Candelaria Rueda, investigadora del IAG.
La situación se suma a un contexto de un mercado de trabajo en franco estrés. No sólo no incorpora trabajadores al sector formal sino que viene destruyendo puestos de trabajo sistemáticamente en la era libertaria.

No sólo no se crea empleo formal para sumar a quienes se incorporan todos los años a la población económicamente activa, sino que aparece demanda de quienes teniendo trabajo buscan más por la merma de los salarios y también de quienes se jubilaron por el deterioro de sus prestaciones. Un combo explosivo.
Si se observa sólo aquellos jubilados con trabajo desprotegido, representaron un 7,7% en el primer trimestre de 2026, cerca de 42.000 personas, cuando en el mismo período de 2025 significó un 3,8%, 19.700. Es decir, más de 22 mil personas mayores de 66 años se sumaron al mercado laboral informal. “La base de EPH se proyecta sobre 30 millones de personas, con lo cual el número total para el país es un poco más grande”, aclaró Rueda.
En el informe se destaca que se trata de “una historia que se repite. Los nuevos datos de la canasta básica de los jubilados ratifican la situación de precariedad y miseria en la que se hunde cada vez más el sector”. Además, se refiere a “una canasta básica de $1.824.682 en un contexto en el que cuatro millones y medio de jubilados cobran una mínima de $369.672,3 más un bono de $70.000”.




