Will Der, que confeccionaba prendas para marcas deportivas, cerró sus dos plantas el viernes pasado. Los dueños culparon a la apertura de importaciones y al desplome del consumo. «Yo jamás me metí en política. Siempre creí que trabajando podía salir adelante, que la política iba por un lado y yo por el otro, pero no, la política digita nuestras vidas. Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada, tengo que dar la cara y siento que soy una mierda», dijo uno de ellos sumido en la angustia. De fondo, se escucha el llanto de sus trabajadores, que tratan de contenerlo, aunque tampoco sepan cómo van a seguir.
En el marco de una crisis que no da tregua a la industria textil argentina, el grupo Will Der SA cerró sus dos plantas productivas, dejando en la calle a 120 trabajadores. La empresa, que fabricaba indumentaria deportiva para marcas globales como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon y New Balance, entre otras, no pudo sostener sus operaciones en un escenario de recesión y competencia desleal con productos que entran al país gracias a las políticas de importación indiscriminada del Gobierno nacional.
El cierre, que se concretó el viernes pasado, afecta a 30 empleados de la planta de Las Flores y a 90 de la de General Pacheco. Las trabajadoras, en su mayoría mujeres jefas de hogar, se enteraron de la noticia en una reunión convocada por los dueños, donde reinó la angustia y la incertidumbre.

BAE Noticias publicó el audio en el que se escucha a Santiago Phelan, ex jugador y entrenador de Los Pumas, y presidente de la firma, dar la cara ante los trabajadores. Con un tono sombrío, explicó que la situación financiera de la empresa era insostenible.
«Como todos se imaginan, la situación llegó al límite; venimos peleándola, pero es un pésimo tiempo», afirmó Phelan. Detalló los problemas que acorralaron a la empresa: la caída de pedidos, la falta de reposición de stock por parte de las marcas, los pagos con cheques diferidos y la competencia de productos importados que reemplazan a la producción nacional. «Mucho de lo importado que está reemplazando a lo nacional y mucho de lo que no consumen las marcas y no hay reposición, todo eso nos mata», lamentó.
Phelan fue contundente al describir la situación del sector y el futuro incierto que les espera: «Creo que es una realidad país, no nos pasa solamente a nosotros. Ya venimos hace un año y medio buscándole la vuelta, vendiendo los cheques nos pagan a 150 días, con cheques rechazados. Si yo viera una luz me animo a seguir, pero lo que viene es peor, todas las empresas están cerrando». En un momento de la reunión, sentenció: «No les voy a prometer nada, se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada».
El discurso de los empresarios no se limitó a lo económico. Armando Anasal, otro de los socios, visiblemente conmovido y en medio de lágrimas, apuntó directamente contra las políticas del gobierno de Javier Milei: «Piensen ustedes, los que pudieran votar a este Gobierno, adónde nos llevó». Anasal, que cumplirá 50 años en el rubro textil, aseguró: «Yo siempre pensé que la vida iba por un lado y la política por otra. Pero no, la política digita nuestra vida. Son 50 años tirados a la basura. Miren lo que es esto, está vacío. Si seguimos un mes más nos hundimos todos».
«Con otros gobiernos todos sufrimos y nos peléabamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar y los domingos teníamos para comer un asado y salíamos de joda y pensábamos en las vacaciones», expresó Anasal, en un claro contraste con la situación actual. «Si la mitad de la gente votó esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron, solo les pido que piensen la próxima vez que voten porque la vida es política y la política nos hundió», agregó.
Los trabajadores, por su parte, denunciaron el abandono del sindicato y la falta de acompañamiento en un momento crítico. Ahora, enfrentan la dura realidad del desempleo y la incertidumbre de cobrar sus indemnizaciones, que la empresa ofreció pagar solo al 50%, dejando la posibilidad de compensar el resto con maquinaria.
El cierre de Will Der no es un hecho aislado. Se enmarca en una profunda crisis que atraviesa la industria textil argentina. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), entre abril de 2025 y abril de 2026, el sector perdió 15.468 empleos formales . Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 25.683 puestos de trabajo . Además, la utilización de la capacidad instalada en las plantas textiles se encuentra en un crítico 42,2%, lo que significa que casi 6 de cada 10 máquinas están inactivas .




