La Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) inició este lunes un paro de 72 horas en reclamo de una recomposición salarial que «saque a los maestros de la pobreza», mejoras edilicias y la devolución de los descuentos por huelga. La medida de fuerza, que se extenderá hasta el miércoles, profundiza el conflicto con el gobierno de Claudio Vidal en medio de una crisis financiera provincial que ya proyecta un déficit de 350 mil millones de pesos.
La Asociación Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) comenzó este lunes un paro de 72 horas que se extenderá hasta el miércoles 8 de julio, en el marco de un plan de lucha que el gremio sostiene por una recomposición salarial y una serie de demandas vinculadas con las condiciones laborales y edilicias del sistema educativo. La medida de fuerza, que paraliza las escuelas públicas de la provincia, fue resuelta por el Congreso Provincial del sindicato tras considerar insuficientes las propuestas presentadas por el Ejecutivo provincial en el ámbito de la negociación paritaria.
El conflicto docente, que comenzó a tomar fuerza en febrero cuando el gremio advirtió que los salarios habían quedado muy por detrás de la inflación acumulada, se profundizó durante los meses siguientes con paros de 48 y 72 horas. A través de un comunicado, ADOSAC reiteró sus principales reclamos: «Exigimos una propuesta salarial que nos saque de la pobreza, que se trate la propuesta pedagógica, que se reparen los colegios con problemas edilicios y que se devuelvan los descuentos ilegales que llevó adelante el Gobierno sobre los salarios de la docencia». El gremio denuncia que el salario inicial docente, de aproximadamente $1.276.000, se encuentra muy por debajo de la canasta básica regional estimada en $1.900.000 según la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
La última propuesta salarial del gobierno de Claudio Vidal contemplaba un esquema de incrementos escalonados: 3% para junio, 10% para julio y 1% mensual de agosto a noviembre, además de la devolución de los días caídos en dos tramos. Desde la administración provincial sostienen que las negociaciones permanecen abiertas y remarcan que las ofertas fueron elaboradas de acuerdo con las posibilidades económicas de la provincia, aunque el gremio calificó la propuesta como insuficiente e inadmisible. La situación se agrava por los descuentos aplicados a los docentes que participaron de paros anteriores, una medida que el sindicato considera «ilegal» y que busca «disciplinar la protesta».
El conflicto docente se inscribe en un escenario de asfixia financiera que atraviesa Santa Cruz. El ministro de Economía provincial, Ezequiel Verbes, aseguró que la provincia enfrenta una situación «crítica» y que el presupuesto contempla un déficit cercano a los 350 mil millones de pesos. En este contexto, el gobierno de Vidal impulsa un proyecto para endeudar a la provincia por 600 millones de dólares, una iniciativa que la oposición calificó como «una deuda que comprometerá a futuras gestiones durante muchos años». La diputada Agostina Mora (UxP) advirtió que, desde la presentación del proyecto hasta la cotización actual del dólar, «la provincia ya perdió 51 mil millones de pesos por la variación cambiaria».
A las tensiones gremiales se suma el malestar de los intendentes, quienes presentaron un proyecto para que el 50% de los fondos del fideicomiso UNIRSE se redistribuyan entre los municipios. Los jefes comunales señalaron que, mientras «enfrentan el deterioro social en sus localidades», la iniciativa sirve para «marcarle límites a un gobierno alineado con Javier Milei y cada vez más identificado con el ajuste, el achique del Estado y la paralización económica». Con la convocatoria a un nuevo paro de 72 horas, el conflicto docente vuelve a tensionar el escenario político santacruceño, a la espera de una nueva reunión paritaria prevista para el martes 7 de julio que podría resultar clave para destrabar la situación.




