Los empleados del laboratorio Pyam de la localidad entrerriana de Gualeguaychú rechazaron la propuesta empresarial y mantienen un fogón permanente frente a la planta, con el respaldo del Sindicato de Químicos. La empresa también les adeuda el sueldo de abril, un año de aportes jubilatorios y la obra social está cortada. «Se van a ir cuando les paguen la indemnización completa, no el 50%», advirtió el gremio.
Un conflicto laboral se intensifica en el Parque Industrial de Gualeguaychú (PIG), donde ocho trabajadores despedidos de Laboratorios Pyam mantienen un acampe en la puerta de una de las dos plantas de la empresa. La medida de fuerza, que incluye una carpa y un fogón permanente, comenzó luego de que fracasara la instancia de conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.
El conflicto se remonta al 31 de marzo, cuando el dueño de la compañía se comunicó telefónicamente con algunos empleados para notificarles que estaban despedidos y que no debían presentarse a trabajar al día siguiente. El viernes 15 de mayo finalizó la conciliación obligatoria sin que las partes arribaran a un acuerdo. Al día siguiente, la empresa impidió el ingreso de dos de los trabajadores, y el lunes siguiente el resto quedó formalmente excluido de la planta.
El argumento empresarial para los despidos se basó en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, una norma que habilita el pago del 50% de la indemnización en casos de fuerza mayor o falta de trabajo. Sobre esa base, el dueño propuso saldar esa mitad en 12 cuotas. Sin embargo, hasta el momento no depositó ningún monto.
Martín Gómez, prosecretario gremial del Sindicato de Químicos y Petroquímicos, explicó al medio local R2820 que los trabajadores rechazaron tajantemente la oferta. «Ellos se van a ir cuando les paguen la indemnización junta. No el 50%, el 100%. Y ahí van a dejar de estar en la puerta», sostuvo el dirigente.

El sindicato aportó la carpa y acompaña la protesta de los ocho despedidos, mientras que los trabajadores que aún permanecen en actividad dentro de la planta intentan sostener la producción con ocho operarios menos. «Están haciendo un poco de fuerza», describió Gómez.
El panorama es aún más complejo porque los despidos no son el único problema. La empresa arrastra una situación financiera irregular que golpea directamente a sus empleados. Según denunció el gremio, Pyam adeuda el sueldo de abril, cuando ya está avanzado el mes de mayo, y desde hace un año y medio los trabajadores cobran sus haberes en cuotas.
Además, la compañía acumula un año sin pagar los aportes jubilatorios ni las contribuciones a la obra social, que actualmente se encuentra cortada para los trabajadores. Esa falta de cobertura médica agrava la situación de incertidumbre y desprotección de los ocho despedidos y del resto del personal.




